17 Consejos sobre cómo mejorar tu salud intestinal

Publicado por o día 16/12/2014 na sección de Salud

17 Consejos sobre cómo mejorar tu salud intestinal

Nuestro intestino y todo nuestro sistema digestivo, es uno de los principales motores de nuestro cuerpo, al cual hay que prestarle mayor atención, pues dependiendo del cuidado que tengamos con él, dependiendo de lo que le arrojemos, también dependerá la salud de todo el resto de nuestros órganos y el resto de nuestro cuerpo. Pues es bien certero el dicho que dice: “Somos lo que comemos”.

A continuación les dejaré 17 consejos que hablan sobre cómo mejorar tu salud intestinal, los cuales te agradecerá tu estómago si los pones en práctica:

1) Cada vez que vayas al baño fíjate en tus heces, y ten en cuenta que unas heces sanas no causan dolor al ser expulsadas, se expulsan rápido, están hidratadas, no poseen olores fuertes, su color es marrón y están libres de sangre y mucosidad. Esto de observar las heces puede parecer algo poco púdico, pero que no te dé asco, ya que las heces son uno de los mejores indicadores de nuestra salud.

2) Mantenerte hidratado puede contribuir positivamente en tu salud intestinal. Mínimo bebe diariamente unos 1,5 litros de agua.

3) Trata de reducir el consumo de algunas sustancias que resecan el estómago, como lo es el café y el azúcar refinada.

4) Aliméntate principalmente de alimentos vegetales, los cuales no hayan pasado procesos industriales. Consume más frutas, verduras, hortalizas, granos, legumbres, etc; que productos industrializados que contengan químicos como conservantes (Empacados, enlatados, etc).

5) Uno de los consejos más interesantes sobre cómo mejorar tu salud intestinal, es el de masticar muy bien la comida, ten encuentra que el estómago hace mucho más esfuerzo para digerir trozos grandes que comida bien masticada.

6) Consume productos integrales, ya que estos son perfectos para expulsar el colesterol y la grasa de nuestro intestino, además de estar libre de ellos.

7) Realizar ejercicio, además de ayudar a liberar un estómago estancado, también puede ayudarnos a desestresarnos, y el desetresarse puede ayudar a aflojar nuestros intestinos.

8) Consume la cantidad de fibra necesaria que requiere tu cuerpo.

9) Cuida la salud de tu flora intestinal y alimentela con un buen prebiótico y un buen probiótico.

10) Ve al baño inmediatamente después de que tu cuerpo te lo pida. Desatender la necesidad de ir al baño y posponerla para largos periodos de tiempo, puede dar lugar al estreñimiento.

11) Evite el uso de laxantes, tome estos sólo cuando se le haya sido recetados previamente por un médico.

12) Evita el uso de algunos antibióticos, ya que estos suelen dañar la flora muscular. Úselos sólo bajo orden de un médico.

13) El estrés también puede provocar estreñimiento, así que elimínelo de su vida. Realiza diariamente actividades que te relajen.

14) Nuestro estómago es parecido a un reloj, y se acostumbra a la hora en que tomamos cada comida. Así que tratar de tener un horario fijo para cada una de las tres comidas (desayuno, almuerzo y cena).

15) No te acuestes inmediatamente después de haber comido, ya que esto hará más pesada la tarea digestiva a nuestro querido estómago. Lo ideal es que después de comer te muevas un poco, o que como mínimo permanezcas sentado unos minutos (Tampoco se recomienda hacer ejercicios que demanden bastante esfuerzo).

16) No ingiera alcohol, tabaco o cualquier sustancia psicotrópica, las cuales son dañinas para nuestro sistema digestivo.

17) Cómo último consejo diré que una visita regular al gastroenterólogo, y al nutricionista, puede ser el sinónimo de una buena salud intestinal.

Existen muchos otros tips útiles sobre como mejorar tu salud intestinal, pero todos ellos se resumen prácticamente a una buena alimentación. Y es que el intestino es un órgano que con una buena alimentación y buen tratamiento nutricional puede regenerarse, a pesar de cualquier mala situación en que esté. Lo importante es que durante esa regeneración o tratamiento, se elimine de nuestra dieta algunos alimentos como las carnes, y otros alimentos de origen animal, los enlatados y demás productos que hayan sufrido un proceso químico o de industrialización. Todo esto con la supervisión de un especialista, por supuesto.