Abel Caballero, Presidente de la FEMP con los de siempre como socios

Publicado por o día 21/09/2015 na sección de Opinión,Opinión por Miguel Diéguez

Abel Caballero, Presidente de la FEMP con los de siempre como socios

Abel Caballero fue elegido este sábado nuevo presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, desbancando al alcalde popular de Santander y recuperando para el PSOE dicha Presidencia tras una anterior legislatura caracterizada por el dominio abrumador del PP, fruto de la debacle socialista en mayo de 2011.

La victoria de Caballero ha sido tan abrumadora como su reelección como regidor vigués el mayo pasado. Más de 5000 votos de los 8100 posibles. Caballero suma y sigue, dejando claro que es el hombre fuerte de Pedro Sánchez en materia municipal. Como ya declaró a La Sexta tras las elecciones, no tiene ninguna intención de regresar a Madrid: Abel prefiere quedarse donde él pueda dar las órdenes, siguiendo con su personal proyecto bonapartista.

Conviene reseñar algunos aspectos de la victoria de Caballero, que si bien ninguno es novedoso, siempre está bien señalarlos, sobre todo a 6 días de las elecciones catalanas, y a pocos meses de las generales, donde el PSOE tratará de convencer a su electorado tradicional de que es la única herramienta factible para el cambio político.

Lo cierto es que con la apuesta por Caballero para la FEMP, Pedro Sánchez ha optado más por el pragmatismo que por la comunicación política. Desde luego, su elección no contribuye a una imagen de renovación del PSOE, aunque tampoco jugará en su contra. Sin embargo, sí obtiene un mariscal de campo al mando de una plaza importante, que le permitirá obtener titulares contundentes contra Rajoy de aquí a las generales. Pedro ha colocado muy bien a su alfil.

En la victoria de Caballero ha tenido un notable peso el apoyo de Convergència Democrática de Catalunya, el cual se ha traducido en la inclusión de Merçè Conesa, Presidenta de la Diputación de Barcelona, en la dirección de la Federación. Algo que podría resultar sorprendente si se tiene en cuenta que durante toda la campaña catalana las acusaciones y descalificaciones entre Mas y Pedro Sánchez han sido constantes.

Más que sorprendente, esta dualidad entre discursos encendidos y prácticas mucho más conciliadoras evidencia, por una parte, que Convergència tiene plan B por si Catalunya tiene que quedarse en España, y que el PSOE tiene claro que sigue prefiriendo a sus socios tradicionales.

Los cambios están bien en la estética del Secretario General, con camisa blanca sin corbata y arremangada si hace falta, pero para los pactos se opta por los compañeros de viaje de siempre.

Que Abel Caballero no se siente incómodo pactando con la derecha es algo que en Vigo ya sabíamos. En la anterior legislatura acabó por arrinconar al BNG para pactar los presupuestos con el PP. En la actual, ha despreciado una y otra vez a Marea de Vigo, acusándola de “responder ante los alcaldes de Santiago y Coruña”, en una apelación al localismo vigués que tan bien le funciona a él y tanto daño le hace a la ciudad. Por ello no extraña nada que entre sus apoyos para hacerse con la FEMP no se encuentre ninguna de las “ciudades del cambio”, a las que en una entrevista de hoy en El País sitúa “fuera de la realidad” y las califica de “poco leales”. Estas candidaturas se abstuvieron en la votación del sábado y ya han comenzado a trabajar para articular una red de coordinación municipal alternativa a la Federación.

De hecho, Iago Martínez, de la Marea Atlántica de Coruña, comentaba en su Facebook el esperpento que era asistir en directo al lanzamiento de acusaciones mutuas entre PP y PSOE, reconociendo ambos que en los días anteriores habían estado a punto de cerrar una lista unitaria.

Finalmente, en lugar de con el PP, el pacto se ha realizado con su versión nacionalista catalana. El PSOE continúa con su particular Operación Gatopardo: cambiarlo todo para que nada cambie. De momento, ha logrado sacar partido al ritmo mucho más pausado del cambio en los municipios pequeños, donde el bipartidismo sigue operando con fuerza, para recuperar otro órgano dentro del Estado. ¿Devolverá el favor Convergència en diciembre?

OPINIÓN POR MIGUEL DIÉGUEZ