Ana Rosa DIXIT

Publicado por o día 24/07/2016 na sección de Opinión,Opinión por Carla Leiras

Ana Rosa DIXIT

La brillante autora de la pregunta “¿por qué no tenemos polígrafo en este programa? ¿es que somos negros”? vuelve a regalarnos polémica en un alarde clasista despreciando el puesto en política de Cañamero (secretario general del Sindicato de Obreros del Campo de Andalucía) por supuestamente decir “pograma” durante una intervención.

En un país donde el presidente del gobierno, refrendado en multitud de ocasiones, es conocido por sus declaraciones de estulto pero al que todo se le permite al verse respaldado por un flamante título de licenciado y registrador, nos encontramos con la ley del embudo para el que se atreva a entrar en el circo institucional sin avales académicos.

Resulta llamativo que Ana Rosa, adalid de los valores empresariales de una cadena de televisión (previa conducción de programas tan académicos como “sabor a ti” o “extra rosa” ) que fomenta y apoya pagar sueldos obscenos a un elenco de tertulianos que ejercen de sujeto de entretenimiento vacío en una franja horaria que incide en el ciclo educacional de los menores; que aprenden de algunos sus prioridades frívolas, sus alienantes maneras de discutir, la ausencia total de educación, la apología de la desinformación, la obscena exposición de dramas humanos en aras de audiencia, etc; alguien que en su día promocionó el perfil “Belén Esteban” como producto consumista mediático (no precisamente exigiéndole títulos universitarios), se rasgue las vestiduras por la ausencia de carrera en los políticos, en ese tono de sorna condescendiente del que mira a todo el que no haya accedido a la educación de pago (porque estaban ocupados trabajando) por encima del hombro.

A Ana Rosa no le molesta la dialéctica del electo. Le agita algo mucho más profundo: su clase. Que un jornalero sin título que trabajó desde los ocho años en el campo se haya colado en un puesto que ella hacía reservado para alguien de apellido compuesto. No se paró a pensar que seguramente para muchos, él es más representativo de los intereses populares que la SICAV de ella: sin olvidar que hablamos de alguien que para vender más libros se apropió del trabajo de otros mediante el robo literario.

Ana Rosa, si te duele que los jornaleros no demuestren la fina verborrea de los que vivisteis siempre entre algodones, si te preocupa el vocabulario del elenco político y la educación en el país, ceja en tu empeño de ser un pilar de la televisión basura, no des espacio a que otros se hagan ricos a costa de que pueda permear en nuestros jóvenes el proselitismo más vano, el desmane nada ético que promovéis desde vuestro burdo cortijo de privilegiados.

Si hay algo de lo que avergonzarse, desde luego está tu legado, no en el suyo.