Arcadia feliz en A Lama

Publicado por o d√≠a 28/03/2016 na sección de Opini√≥n,Opini√≥n por Carla Leiras

Arcadia feliz en A Lama

Recientemente se publicaba que los presos de A Lama¬†hab√≠an estado respirando aire t√≥xico desde el a√Īo 2000,¬†por la proximidad de un vertedero municipal. Los mismos¬†funcionarios temieron por la salud de los reclusos, que¬†respiraban sustancias cancer√≠genas sin que a nadie¬†pareciese importarle.

Recientemente, un exconvicto, alias ‚ÄúPope‚ÄĚ, remataba su¬†condena y abandonaba esta c√°rcel, iniciando un ciclo de¬†charlas en las que alertaba del abandono sanitario al que¬†los internos de esta y otras prisiones, estaban siendo¬†sometidos. En su caso, relat√≥ c√≥mo enfermo de hepatitis¬†y de c√°lculos renales, padeci√≥ un sufrimiento¬†insoportable, rozando la muerte por sobredosis de¬†medicaci√≥n. Tambi√©n contaba c√≥mo hasta en tres¬†ocasiones le administraron f√°rmacos a los que era¬†al√©rgico por error, a pesar de que su ficha lo reflejaba, o¬†c√≥mo en la puerta de quir√≥fano ya sedado le devolvieron¬†a prisi√≥n por entrar otro caso ‚Äúprioritario‚ÄĚ de un externo.

Tambi√©n explic√≥ visiblemente impactado c√≥mo a un¬†compa√Īero se le neg√≥ un trasplante de h√≠gado alegando¬†que ‚Äú lo merec√≠a m√°s un padre de familia que un yonqui‚ÄĚ.

Pope relataba c√≥mo para obtener la consideraci√≥n de¬†necesidad sanitaria grave el estado de salud ten√≠a que ser¬†altamente alarmante, haciendo que los presos¬†‚Äúdeseasen‚ÄĚ empeorar r√°pidamente para poder ser vistos¬†por alg√ļn especialista, o incluso se planteasen el suicidio¬†como salida a su dolor.

Sobre el suicidio, su tendencia de aumento nacional en¬†reclusos fue tan alarmante en 2014 que el Ministerio del¬†Interior tuvo que aprobar un Programa de Prevenci√≥n de¬†Suicidios , que cristalizaba como apoyo en medidas tan¬†poco imaginativas como retirar las cuchillas de afeitar a¬†los reclusos en riesgo, o pedir a ‚Äúpresos sombra‚ÄĚ que¬†vigilasen a sus compa√Īeros para que no se¬†autolesionaran.

Si en la vida diaria, el estado de la sanidad es¬†preocupante, imaginemos c√≥mo en este submundo, tan¬†opaco, tan rodeado de telones, pueden funcionar ciertas¬†din√°micas, lejanas al control p√ļblico e informativo.

La sociedad tiende a pensar que la cárcel es un nido de terroristas, asesinos, pedófilos y maltratadores, olvidando que el mayor porcentaje de reclusos lo son por delitos menores, por tráfico sustentado en una adicción, robos de cuantías ínfimas, peleas, etc.

Existe tambi√©n el pensamiento de que el ‚Äúparo¬†carcelario‚ÄĚ (subsidio para liberados de prisi√≥n) es ‚Äúun¬†privilegio‚ÄĚ habiendo tantas personas sin ingresos. Es¬†importante saber que esta paga s√≥lo se concede a¬†reclusos que han cumplido m√°s de seis meses de¬†condena, y que al salir (debiendo esperar ocho semanas¬†sin ingreso alguno) pueden acceder a 426 euros¬†temporales solo si no tienen derecho a ninguna otra paga,¬†y si el informe remitido es positivo, habiendo exclusiones¬†seg√ļn el tipo de delito.

Recordemos que cualquier persona sin ingresos censada¬†en Galicia tiene derecho a acceder a una prestaci√≥n social¬†de subsistencia que, si bien con sus m√ļltiples¬†limitaciones, bareman un ingreso muy similar a este otro.

Además, estas ayudas no caducan, no como el mencionado subsidio carcelario, que se concede por pocos meses.

Recordemos tambi√©n que muchos reclusos trabajan¬†dentro de prisi√≥n, algunos realizando tareas nada¬†agradables como higienizando las salas de visitas entre¬†parejas, las letrinas, etc, y que ellos mismos gestionan la¬†cocina, el economato, la biblioteca, la lavander√≠a…los¬†enfermos cuidan habitualmente unos de otros,¬†ayud√°ndose en la ducha y custodi√°ndose en todas las¬†actividades diarias, que empiezan a las siete de la ma√Īana¬†salvo el domingo. De los cerca de 1500 presos de a Lama,¬†solo unos 230 son remunerados en sus actividades.

La privación de libertad arrastra unas secuelas que en muchas ocasiones dejan una impronta firme y sólida. No es una situación a envidiar. La recomendación es clara: informarse de las condiciones reales y no dejarse llevar por rumorologías que nos pinten las prisiones como poco menos que un albergue de lujo. No debemos olvidar que no es un centro residencial, es una gran jaula.

Envidiar vivir en un archivador de cemento sólo puede sucederle al que desconozca la realidad que hay al otro lado de la puerta.

En la c√°rcel hay abandono sanitario, se han dado¬†numerosas denuncias por torturas, la despersonalizaci√≥n¬†del recluso se tat√ļa en el car√°cter y la sensaci√≥n de¬†irrealidad es tal, que muchos amanecen cuando pasan a¬†semilibertad con verdadero S√≠ndrome de Estocolmo.

Al hilo, durante mi √ļltima visita al centro un recluso¬†se√Īal√≥ los muros de hormig√≥n y afirm√≥ con alegre¬†convicci√≥n: ‚ÄúNo son para nosotros, son para que los de¬†fuera no entren a hacernos da√Īo‚ÄĚ.

OPINI√ďN POR CARLA LEIRAS