Carta abierta a Irene Montero

Opinión por Iván Fernández
Por o 15/02/2018 | Sección: Opinión
Carta abierta a Irene Montero

Opinión por Iván Fernández

Twitter: @IvanFer1982

Web: https://ivanferblog.com

Vuelvo a casa después de un placentero paseo con mis dos acompañantes caninos, disfrutando de dos almas inocentes y sencillas, aprendiendo de la manera que sólo ellos saben enseñar, a detener el tiempo para regocijarse en los pequeños placeres de la vida olfato pegado al suelo, mientras otro brinca como una liebre persiguiendo su pelota favorita, aleteando su rabo como un limpiaparabrisas en velocidad máxima.

Me recuesto sobre el sofá, ha sido un día largo, provechoso pero largo y enciendo la televisión para poder desconectar un poco de todo, del mundo que me rodea y escucho su comparecencia donde reivindica el uso del término “portavoza”. Algo chirría en mis oídos, quizá es esa corriente que últimamente recorre este país por incluir a todo una “a” para distinguir lo masculino de lo femenino sin atender a los participios activos y sus derivados de los tiempos verbales, quizá ha sido con mucha más fuerza el escaso o nulo interés que puede suscitar en cualquier persona de a pie si la RAE debe aceptar este término o no.

Llámeme usted romántico, antiguo o demagogo, sírvase de colgarme el cartel que más le convenga, pero a mis treinta y cinco años sigo empeñado en creer que una persona que ocupa un cargo como el suyo debe atacar los problemas de uno en uno y si es por orden de importancia, mejor.

Sigo viendo, en mi absoluta incultura, una población mayor cada vez más empobrecida, un sistema educativo que cambia cada cuatro años atendiendo más a los intereses de los que llevan la batuta en este país que a los jóvenes que todavía están en proceso de desarrollo, una brecha social cada vez más grande, una fuga indiscriminada de talentos que han encontrado un trabajo fuera de las fronteras del país que les vio crecer, personas que se quitan la vida porque no pueden hacer frente a las abusivas cláusulas de sus hipotecas, gente de su entorno laboral con multimillonarias cuentas en paraísos fiscales, cuentas que dejan un pozo de agua estancada que debe limpiarse subiendo los impuestos a las mismas personas que después se quitan la vida.

Pero vamos a centrarnos en lo que a usted parece interesarle, pero desde otro punto de vista, ¿le parece?, vamos a hablar de esa curva ascendente de mujeres que mueren a manos de sus parejas, de esas mujeres que pierden la oportunidad de tener un empleo porque tarde o temprano quedarán embarazadas y claro, eso es un lastre… vamos a hablar de esa mujer que presenta un currículum más completo para desempeñar un puesto de trabajo pero que es sacrificada en virtud de un empleado varón con menos experiencia.

Salga usted a la calle y pregunte a cada mujer que encuentre si se sentiría más identificada con la igualdad equiparando los sueldos o sabiendo que existe el término “portavoza” en el diccionario.

Sueño con ese día en que despierte y los noticiarios televisivos, digitales y en papel abran sus espacios haciéndose eco de que su gran valía y férreo desempeño ha servido para equiparar el sueldo mínimo a la media europea, que la tasa de paro ha caído a mínimos históricos, que gracias a defenderse como gato panza arriba nuestros mayores disfrutan de la jubilación que se merecen, que las leyes dejen de proteger a un sexo concreto y castiguen la violencia en todas sus formas, que tan discriminatorio es ofrecer protección exclusiva hacia su lado como hacia el mío, que no exista impunidad con los que manejan el dinero y las cárceles se llenen de corruptos antes de gente que robó una barra de pan para alimentar a su familia.

Y cuando usted consiga todo esto, enarbole la bandera a cuadros mientras muestra con sus dedos la señal de la victoria, un servidor estará en primera línea aplaudiendo hasta hacer sangrar sus palmas, entonces, si quiere, hablemos de si la RAE debe incluir “portavoza” o “miembra”.

Y cuando usted se parta el pecho para crear una verdadera sociedad igualitaria, no olvide ser equitativa para los dos y abandere la lucha para incluir también términos como dentisto, oculisto, pianisto, astronauto, taxisto, telefonisto, violinisto, pediatro, golfisto, sindicalisto, proyectisto, periodisto, masajisto, contratisto, ertzaintzo o policío.

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2 Respuestas a "Carta abierta a Irene Montero"

  1. Antonio   15/02/2018 at 15:22

    Totalmente de acuerdo, se quieren cargar la economía del lenguaje con sus estupideces.

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  2. Pedro   15/02/2018 at 19:22

    Ni un solo pero a lo dicho!! Enorme

    Responder

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