¿Cómo va a cambiar la COVID-19 la ubicación, el diseño y el uso del espacio de oficinas?

Parece que los artículos sobre COVID-19, y su impacto en cada ámbito de la vida son hoy en día ubicuos. De hecho, no hay nada de que sorprenderse, ya que la comunidad mundial simplemente sigue hablando de lo que más le molesta, y cuando se trata de coronavirus, no se puede negar que seguramente ha tenido un impacto nocivo en todos y cada uno de los ámbitos de las actividades humanas. Mientras que hace unos dos o tres meses, la gente solía hablar de cuando las cosas iban a volver a la normalidad.  Hoy en día, lo que la gente comenta son los cambios a los que tendremos que adaptarnos. El dominio de los bienes inmobiliarios comerciales no se ha convertido en una excepción fuera de la regla general. Hoy hablaremos de los espacios de oficina y de cómo la pandemia de COVID-19 va a cambiar su aspecto y la forma en que la gente los utiliza.

Espacios vacíos… ¿Para qué estamos trabajando?

Una cosa que se sabe con seguridad es que la pandemia sin duda cambiará la distribución de los asientos de las oficinas. Probablemente ya no podremos ver todas esas densas oficinas con empleados trabajando hombro a hombro, literalmente. Cada inquilino que busque, por ejemplo, trabajar en un coworking en Barcelona seguramente prestará atención a las medidas de seguridad tomadas y mantenidas en el edificio. Incluso las empresas comenzarán a utilizar oficinas más espaciosas donde podrán mantener la distancia entre los empleados.

Higiene y saneamiento en todas partes

Cada espacio de la oficina tendrá que contar ahora con estaciones de saneamiento e higiene, ya que es muy probable que sea responsabilidad de los empleadores proporcionar al personal las sustancias antisépticas, los pañuelos, etc. Por ejemplo, parece que la mayoría de las solicitudes de alquiler de oficinas en Málaga vendrán acompañadas del aditivo “puntos de higiene” en cada frase. Cada oficina es un espacio donde las bacterias de la gente están en todas partes, ya que hay muchos equipos de uso común, como impresoras, fotocopiadoras, etc. Por lo tanto, garantizar unas condiciones higiénicas suficientes será crucial en las oficinas formadas por la pandemia.

Fluctuaciones de los cambios

Los que esperan que las oficinas estén llenas en los días laborables probablemente se pellizquen y comprueben si no están durmiendo. Los gerentes de las oficinas ahora rotarán turnos asegurándose de que los empleados trabajen hasta tres turnos en la oficina. El modo de trabajo desde casa tampoco va a ninguna parte, ya que se recomendaría a los propietarios de la empresa que llenen las oficinas hasta la mitad, asegurándose de evitar congregaciones demasiado grandes de personas en espacios cerrados.

Direcciones y proyecciones

El último componente, y seguramente no el menos importante, que van a tener las oficinas posteriores a la COVID-19 serán las marcas de dirección en el suelo que coordinarán el movimiento de las personas dentro de la oficina, minimizando así su contacto y maximizando la distancia entre ellas. Además, las pantallas de temperatura que verifican la temperatura corporal de los empleados van a ser instaladas no solo en la entrada. Habiendo investigado la naturaleza del coronavirus, la OMS afirma que un individuo infectado no necesariamente es golpeado por una ola de fiebre en el mismo momento en que el virus penetra en sus cuerpos. La temperatura del cuerpo puede aumentar en el transcurso del día, y aislar a ese empleado tan pronto como sea posible sería vital para mantener al otro protegido.

Una redada

Pensar que la COVID-19 pasará desapercibido en la historia de la humanidad es tan inútil como decir que la pandemia destruirá el mercado de propiedades comerciales. Mientras algunas personas siguen trazando paralelos entre el coronavirus y la gripe española, diciendo que nadie puede sentir el efecto “eterno” de la plaga de 1918, tienen que entender que fue hace más de cien años. COVID-19 está aquí y ahora, y el problema debe ser enfrentado. No hay manera de que la gente pueda seguir trabajando desde sus casas, ya que es perjudicial en todos los ámbitos: económico, psicológico y social. Los espacios de oficina serán diferentes, pero esta nueva realidad se basará en nada más que el deseo de los empleadores de proteger a sus subordinados, y no hay nada malo en ello.

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