Consejos para el descanso de los bebés y los niños pequeños

Según la Fundación del Sueño de Estados Unidos, un bebé de entre 0-3 meses debería dormir entre 11-13 horas. Los bebés de 4-11 meses tendrían que dormir entre 12-15 horas y entre el 1-2º año deberían de descansar entre 11-14 horas.

Los niños tienen que dormir bien para poder desarrollarse de manera saludable. Sin embargo, esto no siempre es fácil: y es que la gran mayoría de los bebés/niños se resisten a ir temprano a la cama; ya sea porque se quieren quedar más tiempo con la familia, viendo la TV, o jugando. Hay que buscar la manera de fomentar hábitos saludables para que se acuesten siempre a su hora.

En blogs del estilo https://www.planetadelbebe.com podemos encontrar una relación de hábitos que deben llevar los niños desde el nacimiento hasta cuando cumplen un año. Además de encontrar información sobre alimentación o cambios a nivel físico o psicomotor, también podremos descubrir cómo cambian sus pautas de sueño y cómo adaptarnos.

Sin más preámbulos, vamos a analizar algunos consejos para el descanso de los más pequeños de la casa.

Tips para el descanso de bebés y niños

Creando una rutina de sueño: Crear una rutina de sueño que le ayude a dormir y a acostarse siempre a la misma hora es crucial. Así podremos estar seguros de que siempre están durmiendo la cantidad de horas que establece la Fundación del Sueño.

Podemos crear una rutina dándole la cena, bañándolos, haciendo que se cepillen los dientes, leyendo un cuento…

Camas infantiles para niños: Las camas para los niños y bebés también tienen mucho qué decir sobre su descanso. La idea es que la habitación se convierta en la parte favorita de la casa para ellos y que se sientan más seguros por las noches.

Elige una idea de decoración que permite usar cojines y sábanas más adecuados para esa edad.

La iluminación también es muy importante; puedes combinar la lámpara del techo con una lamparita de noche, más tenue, para facilitar su sueño.

El colchón debe de ser cómodo, adaptado a su edad.

Eliminar o reducir el acceso a pantallas: Está demostrado que la televisión o las pantallas variadas pueden hacer que al bebé le cueste conciliar el sueño. Son actividades frenéticas que les pueden activar y poner nervioso.

En las últimas horas antes de irse a la cama podemos proponerle actividades tranquilas, como puede ser leer un libro.

Oscuridad: Procura que su habitación esté siempre oscura. Esto es fácil de hacer, hasta que llega el verano. Y es que en la cálida estación es más que probable que se vayan a dormir mientras todavía exista luz natural. Para evitar que se despierten cada poco tiempo puedes cerrar bien las ventanas de la habitación, evitando así que se pueda filtrar alguna luz al interior y/o interrumpir su sueño.

Y por supuesto, no te olvides de controlar la temperatura, evitando que haga mucho frío, o mucho calor.

Con estos consejos te aseguramos que tu bebé descansará cómo debe.

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