Cuando el destino nos alcance

Publicado por o d√≠a 15/04/2015 na sección de Opini√≥n,Opini√≥n por Oscar Gonz√°lez

Cuando el destino nos alcance

En una sala del edificio Carlomagno de Bruselas, bajo férreas medidas de control, descansan fragmentos del Tratado de Libre Comercio Transatlántico (TTIP), un acrónimo que no significa nada para la gran mayoría de los habitantes de Europa pese al hecho de que, en caso de aprobarse, supondrá el mayor paso atrás en derechos y libertades que haya conocido la Vieja Europa y me atrevo a afirmar que el mayor atentado contra la soberanía nacional desde el Tratado de Maastritch.

No es casual que la ciudadan√≠a desconozca el contenido de este Tratado, pues su negociaci√≥n¬†se ha llevado con tanta discreci√≥n como ha sido posible. Basta se√Īalar que el TTIP empez√≥ a¬†negociarse en el a√Īo 2013, aunque la mayor√≠a hayamos o√≠do hablar de √©l por primera vez a lo¬†largo de este a√Īo 2015. La pregunta que muchos nos planteamos parece de pura l√≥gica: ¬Ņpor¬†qu√© en un sistema democr√°tico se negocian acuerdos comerciales a espaldas de la ciudadan√≠a?¬†Intentar√© dar respuesta a esta pregunta a lo largo de las siguientes l√≠neas.

Conviene indicar que los Tratados de Libre Comercio no son algo nuevo, sino que han sido un¬†instrumento de la pol√≠tica econ√≥mica norteamericana desde hace ya varias d√©cadas. En este¬†sentido, hay que se√Īalar como antepasados directos del TTIP el acuerdo GATT (enero de 1948),¬†que buscaba eliminar las barreras arancelarias entre pa√≠ses y que sentar√≠a las bases para la¬†creaci√≥n de la OMC (Organizaci√≥n Mundial del Comercio) en 1994. En ese mismo a√Īo 1994¬†entrar√≠a en vigor el tratado NAFTA (North American Free Trade Agreement), suscrito por los¬†Estados Unidos, Canad√° y M√©xico. Bajo la grandilocuencia de expresiones como ‚Äúuni√≥n¬†econ√≥mica‚ÄĚ, ‚Äúeliminaci√≥n de barreras‚ÄĚ o ‚Äúcooperaci√≥n trilateral‚ÄĚ, el NAFTA supuso la apertura¬†de los mercados mexicano y canadiense a la competencia directa de las empresas¬†estadounidenses (mucho m√°s grandes y, en general, m√°s eficientes), lo que forz√≥ el cierre de¬†centenares de empresas de peque√Īa y mediana dimensi√≥n que sucumbieron ante las¬†multinacionales norteamericanas. Este efecto fue especialmente perverso en M√©xico, que se¬†encontr√≥ ante la llegada de productos agr√≠colas (ma√≠z especialmente) mucho m√°s baratos¬†procedentes de los EE.UU. (gracias a los importantes subsidios que el gobierno de Washington¬†concede a este sector primario), lo que gener√≥ graves problemas en una rama de la econom√≠a¬†que supon√≠a casi un 22% de la fuerza laboral y llev√≥ a m√°s de dos millones de familias¬†directamente a la ruina. De igual forma, en apenas 6 a√Īos, el salario m√≠nimo y el del sector¬†manufacturero sufrieron ca√≠das de un dieciocho y un veinte por cien respectivamente (en¬†t√©rminos reales), el porcentaje de mexicanos que viv√≠an en situaci√≥n de pobreza aguda se¬†increment√≥ desde un 21% a casi un 50 y ello, a su vez, gener√≥ un importante movimiento¬†migratorio de mexicanos hacia los EE.UU., donde se han convertido en mano de obra barata¬†bajo los efectos de una nefasta pol√≠tica de inmigraci√≥n. A cambio, el PIB mexicano creci√≥ a una¬†tasa sostenida de un 5.5 % en ese periodo de 6 a√Īos y las exportaciones hacia EE.UU. casi se¬†vieron triplicadas (en gran medida por las propias empresas estadounidenses que se hab√≠an¬†instalado en M√©xico). Por el contrario, las importaciones aumentaron a un ritmo mucho¬†mayor, lo que en la pr√°ctica gener√≥ que el saldo de la Balanza Comercial siguiera siendo¬†negativo. Los efectos m√°s perversos sobre Canad√°, por su parte, se materializaron en la¬†demanda entablada por Lone Pine Resources, una empresa energ√©tica canadiense que, por¬†obra del articulado del NAFTA, pudo domiciliarse en los EE.UU. y tras ello, present√≥ una¬†demanda contra el gobierno de Quebec por perturbar su ‚Äúleg√≠timo derecho‚ÄĚ a extraer¬†mediante fracking en la cuenca del r√≠o St. Lawrence (asunto Lone Pine vs. Canada) en la que¬†pide una indemnizaci√≥n de 250 millones de d√≥lares.

Estas situaciones que acabo de describir ‚Äďy que requerir√≠an de un texto bastante m√°s amplio¬†que este para ser analizadas en profundidad‚Äď nacen al amparo de uno de los puntos m√°s¬†da√Īi√Īos de estos tratados comerciales impulsados por los Estados Unidos: la creaci√≥n de un¬†‚Äúleg√≠timo derecho a obtener beneficios‚ÄĚ y la capacidad de acudir ante una corte arbitral para¬†resolver las controversias que se susciten entre las multinacionales y los Estados. Para ello se¬†articula un procedimiento espec√≠fico, denominado ISDS (acr√≥nimo ingl√©s para ‚ÄúSoluci√≥n de¬†litigios entre inversores y Estados‚ÄĚ), en virtud del cual el inversor que entienda que las¬†normativas, leyes o regulaciones de un pa√≠s afectan negativamente a sus beneficios previstos¬†podr√° demandar al Estado en cuesti√≥n. Pero esta demanda no se sustanciar√° ante un tribunal¬†y con las garant√≠as de un procedimiento judicial: se resolver√° ante esas cortes arbitrales antes¬†mencionadas, que estar√°n compuestas por tres abogados‚Ķ elegidos por la multinacional. ¬ŅSe¬†imaginan ustedes que su vecino elige al juez que ha de resolver el litigio que los enfrenta? Pues¬†eso es, m√°s o menos, lo que aqu√≠ se plantea.

En efecto, el NAFTA fue el primer acuerdo en incluir este procedimiento, pero el mismo ha sido¬†incorporado tambi√©n a los tratados que se encuentran en negociaci√≥n en este momento: el¬†TPP ‚ÄďAcuerdo Trans Pac√≠fico‚Äď y, por supuesto, el TTIP, que es el que nos afecta. As√≠, en caso de¬†que fuese aprobado, el Tratado supondr√≠a, de facto, una desregulaci√≥n sin precedentes en¬†sectores como la alimentaci√≥n o la sanidad, en los que la Uni√≥n Europea impone estrictos¬†controles de calidad y seguridad (Principio de Precauci√≥n) que no existen al otro lado del¬†Atl√°ntico, donde cualquier empresa puede comercializar cualquier producto sin necesidad de¬†someterlo a control alguno y donde corresponde al que alega la peligrosidad de esa mercanc√≠a¬†demostrar que esta supone alg√ļn tipo de riesgo. Sirva como ejemplo que, seg√ļn datos de la¬†OCU, en Europa existen alrededor de 1300 productos prohibidos, mientras que en los Estados¬†Unidos de Am√©rica la lista es notablemente m√°s reducida y asciende a 11. Bajo el paraguas del¬†TTIP, un Estado que desease hacer valer el Principio de Precauci√≥n europeo estar√≠a afectando a¬†los beneficios esperados por la multinacional estadounidense y ser√≠a susceptible de ser¬†demandado. La carne hormonada, el pollo clorado, los pesticidas y un sinf√≠n de ejemplos¬†adicionales encontrar√≠an tambi√©n su amparo bajo este acuerdo, como tambi√©n lo har√≠an la¬†extracci√≥n por fracking o aquellas empresas nocivas para el medio ambiente.

Otro interesante ejemplo lo encontraríamos en la legislación laboral: los Estados Unidos sólo han ratificado dos de las ocho normas fundamentales de la OIT (Oficina Internacional del Trabajo), entre las que NO encontraremos la libertad sindical, la prohibición del trabajo forzoso, la negociación colectiva o la edad mínima para trabajar. Ante este escenario, una empresa estadounidense podría querellarse contra un Estado porque un determinado convenio colectivo impusiese una remuneración superior al salario mínimo o cualquier otro derecho laboral que no tuviese su homólogo en los EE.UU.

Pero si todo esto es de una gravedad extrema, lo m√°s peligroso del TTIP es precisamente algo¬†que puede pasar desapercibido a primera vista: que la instauraci√≥n de cortes arbitrales bajo el¬†procedimiento ISDS es un atentado contra la esencia misma del Estado de Derecho, ya no solo¬†porque rinde una parte fundamental de la soberan√≠a nacional (la Administraci√≥n de Justicia) a¬†los intereses de terceros ajenos al propio Estado, sino porque en la pr√°ctica supone un¬†reconocimiento t√°cito de que el capital es susceptible de mayor protecci√≥n que los individuos¬†y que no son jueces vinculados por las garant√≠as que reconoce el art√≠culo 117.1 de la¬†Constituci√≥n los que deciden qu√© es legal o no en Espa√Īa sino abogados designados por una de¬†las partes en litigio los que han de resolver el asunto controvertido. Y todo esto sin olvidar que,¬†ante una posible condena, la indemnizaci√≥n que habr√° de pagarse saldr√° del erario p√ļblico, es¬†decir, de nuestros bolsillos. Y ello podr√≠a implicar nuevos recortes en servicios p√ļblicos,¬†prestaciones sociales y dem√°s elementos del llamado ‚Äďy ya maltrecho‚Äď Estado de Bienestar.

No quisiera terminar sin hacer una peque√Īa menci√≥n al hecho de que el TTIP ‚Äďy el TPP por¬†extensi√≥n‚Äď son herramientas que buscan asegurar un papel predominante de un nuevo bloque¬†geopol√≠tico orquestado alrededor de los EE.UU, con sus normas, para hacer frente a la¬†emergencia de nuevas econom√≠as que puedan amenazar su posici√≥n dominante como primera¬†potencia financiera mundial, aunque este asunto es muy extenso y complejo para tratarlo en¬†este art√≠culo, ya demasiado largo. Baste se√Īalar dos nombres: China y Rusia.

Si tras leer esto creen que hay motivos suficientes para intentar frenar el TTIP, nos veremos en la farola de Urzaiz el sábado 18, a las 20.00.

Porque si dejamos al neoliberalismo campar a sus anchas, pronto no valdremos nada más que lo que podamos producir.

Porque si son las multinacionales, sin control de los Estados, las que imponen las normas, quiz√°¬†m√°s pronto que tarde nos encontremos aliment√°ndonos de ‚ÄúSoylent Verde‚ÄĚ. Y entonces, sin¬†duda, el destino nos habr√° alcanzado.

OPINI√ďN POR OSCAR GONZ√ĀLEZ

Una respuesta para "Cuando el destino nos alcance"

  1. Avya   16/04/2015 at 1:04

    Los tiempos que corren son como para no quedarse en casa. Nos vemos el sábado en la manifestación.