Hoy hablamos con… el director de la UTM

Publicado por o día 17/08/2020 na sección de CSIC,Entrevistas

Hoy hablamos con… el director de la UTM
 

Jordi Sorribas Cervantes es licenciado en Geología por la Universitat de Barcelona. Vinculado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde 1997 como Titulado Superior Especializado de Organismos Públicos de Investigación.

En 2016 se hace cargo de la dirección de la Unidad de Tecnología Marina (UTM) del CSIC. ¿Cómo presentaría la UTM al público general?

Como un centro del CSIC cuya principal misión es apoyar, desde el punto de vista técnico y tecnológico, a los proyectos de investigación que se desarrollan en el ámbito de los buques de investigación oceanográfica y bases antárticas que forman parte del grupo de Infraestructuras Científico Técnicas Singulares que promueve y financia el Ministerio de Ciencia e Innovación.

¿Qué papel juega el CSIC en relación a los buques oceanográficos y bases antárticas de España?

Muy importante y en tres sentidos: gestionando directamente como titular algunos de los buques de la flota y bases (BO Sarmiento de Gamboa, BO García del Cid y BAE Juan Carlos I), colaborando en la gestión del equipamiento científico de otros buques pertenecientes a otras entidades (BIO Hespérides de titularidad de la Armada) o proporcionando soporte técnico directo en campañas de investigación en otros buques (buques del IEO) cuando este se requiere por parte de los investigadores que participan.

¿Qué destacaría de la labor de la UTM?

Que es clave para el sistema de ciencias y tecnologías marinas del país, pues es la única entidad que reúne un número elevado de técnicos especializados cuyo único objetivo es proporcionar un servicio nacional de soporte y realizar actuaciones de desarrollo tecnológico y mejora en la instrumentación oceanográfica que, posteriormente, se empleará en buques y bases. La UTM, que también destaca por su dedicación, trayectoria y modelo de gestión dentro del ámbito oceanográfico europeo, actúa como un elemento clave en la promoción de la ciencia y tecnología marina del país, pues buques y bases son elementos de referencia que ayudan a cualquier actividad de divulgación que se plantee en este ámbito.

La UTM tiene una sede central, en Barcelona, y una sede Atlántica, en Vigo. ¿Cuándo surge cada una y por qué?

La sede central de Barcelona tiene su origen a finales de los 80 con motivo de la construcción y puesta en funcionamiento del BIO Hespérides, el primer buque de investigación polar del país, cuando se encomendó a personal del CSIC del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona que supervisara su construcción y se encargase de su asistencia en campañas. Para ello, se creó la Unidad de Gestión de Buques Oceanográficos (UGBO), germen de la actual UTM, constituida a todos los efectos dentro del CSIC como un instituto pero sin personal investigador. La sede de Atlántica surge en 2006, a raíz de la construcción del BO Sarmiento de Gamboa, debido a la necesidad de tener parte del personal técnico de la UTM próximo al buque para aumentar la conexión con el tejido industrial naval en Vigo y facilitar el mantenimiento de las instalaciones que se requieren para operar adecuadamente.

¿Hay diferencias entre ambas?

La única diferencia es que toda la carga de gestión administrativa está localizada en Barcelona, al estar la UTM encuadrada en el Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas y Ambientales, de cuya Gerencia y Servicios Administrativos depende. Los recursos humanos están divididos aproximadamente al 50% entre Vigo y Barcelona, si bien lo habitual es encontrar a la mayoría del personal trabajando en la mar a bordo de algún buque o en la Antártida.

¿Qué destacaría de la evolución de la UTM desde sus inicios?

El crecimiento en personal y responsabilidades al asumir el mantenimiento de más buques, instalaciones antárticas, la gestión integral de toda la logística de la Campaña Antártica Española o el establecimiento de uno de los nodos nacionales de gestión de datos y metadatos producidos a bordo de nuestros buques e instalaciones polares..

Prestan asistencia técnica en campañas al Sarmiento de Gamboa, cuya base de operaciones está en el Puerto de Vigo. ¿Cuál es la media anual de campañas?

Su actividad es muy variable, depende de la duración individual de las campañas, cuya media está en un mes y de los transitos o navegaciones que el buque requiera realizar para desplazarse a las zonas de trabajo. La media de campañas oscila entre las ocho y las nueve anuales.

¿Alguna campaña especialmente singular?

Quizá una de Arqueología submarina en la que se requirió al buque por parte del Ministerio de Educación para la recuperación de restos del pecio de la fragata de la Armada Española Nª Sra. De las Mercedes, hundida en 1804 y cuyos restos fueron saqueados hace algunos años por la empresa de caza tesoros Odyssey. Fue un reto desde el punto de vista de operaciones y empleo de tecnología..

¿Por qué se dice que el Sarmiento de Gamboa es un buque singular con tecnología puntera?

Cuenta con un diseño muy bien estudiado para que pueda albergar todo tipo de campañas de muy distintas disciplinas. Su estructura, maniobrabilidad y disposición de espacios y servicios hace que pueda albergar instrumentación que no es posible desplegar en otros buques de la flota, como son los vehículos remotamente operados de gran profundidad o equipos de geofísica de altas capacidades. Es, además, muy silencioso, aspecto fundamental para que su instrumentación opere sin interferencias de ruidos generados por el buque. Su construcción, sin duda, marcó un hito en el diseño de este tipo de buques, pues soluciones pensadas para el Sarmiento de Gamboa se han incorporado en otros buques de más reciente construcción.

¿Cuáles son los retos de futuro para la UTM?

En primer lugar, consolidar el equipo humano, profesionales con mucha experiencia que cuesta mucho formar y seleccionar. Se trata de un reto que espero llegue a buen puerto en un futuro no muy lejano y que nos permita conservar el inestimable “know how” tecnológico y técnico que posee el CSIC en la UTM. En segundo lugar, conseguir un marco administrativo y legal que se adapte a las necesidades de gestión de este tipo de infraestructuras tan peculiares y que permita optimizar los recursos económicos necesarios con agilidad. Y, en tercer lugar, la consolidación, optimización y renovación de nuestras plataformas. Conseguir mantener en el tiempo una flota de buques que cubra las necesidades y objetivos estratégicos de nuestra comunidad científica y sea sostenible económicamente es sin duda un objetivo que debemos de perseguir.

 

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