Interseccionalidad y purpurina: la lucha LGTBI

Por o 29/06/2017 | Sección: Opinión,Opinión por Carla Leiras
Interseccionalidad y purpurina: la lucha LGTBI

La organización de los dos últimos eventos del orgullo LGTBI en Madrid ha sido objeto de ácidas críticas por parte de grupos sociopolíticos que consideran que la marcha ha perdido todo su contenido, al haberse mercantilizado y frivolizado, y convertido en una fiesta de mera exhibición que ha dejado a un lado las primigenias reivindicaciones que siempre han sido su razón de ser, para llegar a transformarse en una suerte de desfile desprovisto de sentidos más profundos.

Entre otras cosas se critica la proliferación de marcas comerciales, el exceso de protagonismo del ornato en las carrozas, la hipersexualización en la marcha, y el aumento paulatino de la parte festiva en detrimento de la reivindicativa, poniendo el foco principal en el rédito comercial que para el entorno supone el evento. También se señala que las galerías fotográficas de los últimos años se reducen a darle espacio a un tipo de imagen estereotípica con características muy concretas (hombres musculados, ligeros de ropa, en una carroza, con peluca y purpurina, haciendo gestos histriónicos).

En el último programa de la tuerka se discutía con personalidades del mundo LGTBI de diferente ideología sobre esta cuestión; las conclusiones de los presentes tras un complejo análisis fueron las siguientes:

Por supuesto es un hecho que el mercado ha entrado también en esta manifestación, igual que lo impregna todo, sin salvarse ningún reducto social. Hay que tener en cuenta que las primeras horas, de cristalización de un trabajo que se realiza durante todo el año, empiezan con una manifestación, altamente politizada, de los colectivos afectados, luego marchan ONGs, sindicatos, partidos, asociaciones de derechos humanos, etc. No es hasta tres o cuatro horas más tarde cuando empieza la parte festiva: la del desfile con carrozas.

¿Por qué algunas de ellas lucen marcas comerciales como patrocinadoras? Por obvias causas de financiación: el evento es carísimo, el seguro de responsabilidad civil que apareja también lo es, y los colectivos que malviven muchas veces sin ninguna subvención tienen que buscar medios para sacar fondos para cubrir todos los gastos.

Por otro lado, la parte transgresora y exagerada no es baladí, en tanto en cuanto escenifica de manera clara y contundente la libertad conseguida al respecto. Es decir, la parte política puede permitirse ceder un espacio a la fiesta y la celebración porque afortunadamente muchos de estos derechos (otros no) se han conseguido en parte, y por tanto también se trata de, llevándolo al extremo, mostrar la libertad, la no represión y dejar que varias formas de creatividad espectacular fluyan sin ningún corsé, como símbolo de la liberación conseguida.

Es obvio que visto desde fuera, si uno hace un frío análisis de la evolución del evento, se ha ido degradando la parte más política en favor de la parte festiva, pero esto no es necesariamente malo en tanto en cuanto haya algo que celebrar: que se está llegando a alcanzar posturas libres e igualitarias y que por lo tanto hay que seguir exigiendo pero en una posición más relajada que hace veinte años: esta evolución tiene que notarse en el ambiente, y desde luego lo que algunos llaman exhibición no es otra cosa que el combate contra la ocultación: la amplificación de unas maneras para dejar clara la postura de que hemos conseguido avanzar, desde el franquismo se han dado enormes pasos y todavía quedan consignas sin obtener, pero se han conquistado muchas otras y parece que es razón suficiente para “celebrar”, la izquierda no está acostumbrada a los éxitos de muchas de sus luchas, ni a las batallas ganadas, conque qué problema hay en ser contundentes al mostrar las victorias conseguidas en este campo por medio de un contexto más festivo.

Pero, ¿son tales estos triunfos? ¿en realidad hemos conseguido un estado de igualdad plena? ¿no existe ya el estigma, lo hemos normalizado? ¿las familias fuera de los parámetros heteronormativos son aceptadas? ¿llaman la atención en los colegios?

No hemos de bajar la guardia, sin perder de vista la gran distancia conseguida con la situación penosa que nos atenazaba hace veinte años, pero siendo conscientes de que no han cesado las palizas, la culpa, la ocultación, las consecuencias laborales, la represión religiosa, no podemos olvidarnos de que los delitos de odio son, en tercera causa, por fobia LGTB.

Dejando eso claro nada tiene de malo una fiesta si se acompaña de un trabajo pedagógico el resto del año que se asegure de continuar transformando la conciencia de aquellos que siguen considerando diferente lo que no lo es, como por ejemplo la firme andadura del movimiento “orgullo crítico”; el trabajo museológico, el del teatro, los talleres, las campañas de calle, etc. La suma de todas las actividades, construyen relato y un movimiento potente y real.

Si esto se hace y se insiste en apuntalar los pilares de la lucha por la igualdad, no es excluyente con elegir un día al año para celebrar las victorias conseguidas, y para que todas, heteros, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, puedan subir a una carroza empapados en purpurina a exigirle al mundo el concepto “pride”, que no siempre tiene que reivindicarse en un formato serio, procesionario, con letanía, con lo ortodoxo y residual que en ocasiones define a la izquierda.

No existe una sola manera de reivindicar, hay tantas como luchas y frentes abiertos. No podemos olvidar la interseccionalidad de las exigencias: es un movimiento que hace referencia a múltiples identidades sociosexuales comunicadas y a las diferentes maneras de represión a las que son sometidas: y esta expresión de libertad es una muestra de una más amplia y colosal, la de sacar lo que cada uno lleva en su interior con derecho a vivirlo en paz.

Seamos modernos al reclamar paradigmas que sirven para abrir mentes y construir sinergias: ya sea levantando el puño escuchando un himno, o enfundados en látex y brillos mientras suena Cindy Lauper.

Portavoz de la asociación foro socioeducativo Os Ninguéns. Licenciada en derecho. Diplomada en mediación educativa y como formadora didáctica. Titulada en prevención- formación sobre VIH-SIDA y detección-tratamiento de patologías adictivas-drogodependencias.

Una respuesta para "Interseccionalidad y purpurina: la lucha LGTBI"

  1. cuircritico   07/08/2017 at 2:22

    Ya…que nuestros derechos te importan una mierda vaya…otra que se vende al capital, y encima siendo lesbiana o bi, el caso es que les lames el culo cuando en su modelo encima estáis infrarepresentadas porque no sois tan jugosas como las parejas de hombres gays (cobráis un 30% menos de media por ser mujeres). Nada es casualidad,y la banca siempre gana sobre todo si tiene lameculos dentro que la ayudan a vender a nuestro colectivo…

    Responder

Comentar noticia

Your email address will not be published.