La entrega de armas y la ramificaci贸n hist贸rica del conflicto armado

Opini贸n por Carla Leiras.
Publicado por o d铆a 25/04/2017 na sección de Opini贸n,Opini贸n por Carla Leiras

La entrega de armas y la ramificaci贸n hist贸rica del conflicto armado

Opini贸n por Carla Leiras

Durante un debate en el programa de la tuerka, llamado 鈥渓a聽impunidad del odio鈥, se reflexionaba sobre los siguientes extremos respecto a la situaci贸n actual de ETA:

驴Este desarme, qu茅 significado real tiene? 驴es un hecho propagand铆stico? 驴el s铆mbolo de un colof贸n? 驴una victoria a celebrar?

Recordemos que el 20 de octubre del 2011, la organizaci贸n clandestina anunciaba que dejaba oficialmente la lucha armada.

En la cronolog铆a de la historia del caso, no hay que perder de vista lo llamativo de que el gobierno no solo no ha facilitado el desarme, sino que de hecho ha puesto impedimentos. Irlanda del norte en cambio sigui贸 los est谩ndares internacionales, con el gobierno sentado a la mesa de negociaci贸n. Curiosamente, el IRA no lleg贸 a disolverse oficialmente.

En esta organizaci贸n, tambi茅n, ha habido una entrega de armas pero tampoco una disoluci贸n. 驴Ser铆a esta importante, aunque ya no dispongan de armas?

En este proceso, para algunos, de paz, para otros, s贸lo de barbarie, se han sucedido historias humanas muy potentes desde el punto de vista sociol贸gico. Como cuando Rafael

Caride se reuni贸 con Roberto, uno de los heridos del atentado de Hipercor, para acercarse a su v铆ctima, explicarse y comprometerse a luchar por revertir en primera l铆nea el proceso terrorista. Roberto se mostr贸 finalmente satisfecho de poder plantear cara a cara, al que fue su verdugo, ciertas preguntas, tambi茅n en nombre de otras v铆ctimas. Sin embargo, tard贸 un a帽o en aceptar la reuni贸n, tras recibir una carta de Rafael reflexionando sobre lo ocurrido y pidiendo un encuentro para hablar de ello. Estaba paralizado por el recuerdo de aquel suceso terrible.

Por otro lado, es un hecho que tambi茅n ha habido 4000 v铆ctimas de la tortura que no han tenido protecci贸n alguna por parte del estado: se han sufrido abusos policiales y se ha perpetrado una innegable violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos. A muchas de estas personas se les aplic贸 el protocolo de Estambul, con un resultado de un 98% de certificaci贸n de veracidad en sus declaraciones.

Sandra Barrenetxea, militante independentista abertzale que ha denunciado y certificado haber sido un caso de abusos claros, pide que las v铆ctimas de las torturas sean oficiales y reconocidas por el gobierno.

Lo cierto es que habido un total negacionismo de estos sucesos por el estado espa帽ol: el comit茅 de prevenci贸n de la tortura habla de impunidad flagrante al respecto. De hecho, torturadores indultados han sido posteriormente colocados en cargos de responsabilidad, siendo considerado que sus actos fueron un 鈥渕al menor鈥 en comparaci贸n a la violencia inicial que se ejerci贸 desde 鈥渆l otro bando鈥.

Mis conclusiones: La entrega de armas es un mero s铆mbolo, que no ostenta la misma importancia que el anuncio de cese de actividad.

El conflicto todav铆a no est谩 cerrado. Falta conseguir una lista innumerable de subsanaciones: que todos los agentes sociales y pol铆ticos muestren respeto por las v铆ctimas (por todas); que se lleve a cabo una justicia efectiva sobre los verdugos, y ser铆a esencial trabajar desde una Comisi贸n de la Verdad que esclarezca los hechos que se han sucedido, sin caer en equidistancias, numerando, porcentuando, concretando, todo lo que ha ido ocurriendo sin omitir ni oscurecer nada.

Igualmente, deben a煤n depurarse responsabilidades en ambos sentidos. Queda saber qui茅n asesin贸 a las 829 v铆ctimas, puesto que faltan nombres y apellidos.

Hay que hacer un esfuerzo por estudiar y a la hora de escribir la historia no mezclar conceptos, grupos, intenciones: saber distinguir entre ETA militar y pol铆tico militar, o los comandos aut贸nomos anticapitalistas, y hacer una precisa fotograf铆a nada apurada por el bien hist贸rico: que se arroje luz sobre todos los contextos para construir un relato veraz sobre el conflicto armado y su situaci贸n actual tras esta entrega de armas, entrando en todos los vericuetos inc贸modos que se han ido soslayando todos estos a帽os.

Igualmente cabe analizar el hecho de que hoy d铆a se instrumentalice el miedo al terrorismo para conculcar derechos: Hay m谩s personas hoy imputadas por enaltecimiento de ETA que cuando a煤n mataba.

Lo cierto es que no podemos de hablar de una historia enterrada cuando tiene a煤n sus heridas abiertas: por un lado, las v铆ctimas (algunas, sin conocer a煤n el nombre de su asesino), por otro, los torturados (y su ocultaci贸n y negaci贸n indigna) y los presos (y sus familias afectadas por la dispersi贸n).

Se debe lograr una asunci贸n total de responsabilidades: tambi茅n los individuos de las cloacas del estado que hayan ejercido violencia y violado derechos humanos no pueden permitirse justificar su respuesta como pago a la actividad terrorista, porque democr谩ticamente es un razonamiento falaz.

Los verdugos y asesinos que hayan hecho da帽o, que lo paguen.

Y por 煤ltimo, que cese la manipulaci贸n de las v铆ctimas por parte de los partidos pol铆ticos y de algunos medios. Cito una vergonzante declaraci贸n de Inda: 鈥渓a situaci贸n en Catalu帽a es peor que cuando se mataban jueces en el Pa铆s Vasco鈥. No ha habido respuesta legal o ciudadana a la misma.

En resumen: 829 v铆ctimas cruelmente asesinadas por terroristas, 4000 personas impunemente torturados por el estado.

Lo m铆nimo a conseguir del proceso es que toda la verdad salga a la luz, se de la reparaci贸n de lo posible y la memoria realista de lo imposible, y que la monstruosa amalgama de miedo, dolor, sufrimiento, asesinato, salvajismo, atrocidad, brutalidad, injusticia, barbarie, desinformaci贸n, los amputados, los torturados, los secuestrados, la brutal sobredosis de manejos c铆nicos, negativos, polarizados, extremos, del todo injustificables en ambos sentidos, nos hagan aprender algo y pol铆ticamente actuar en consecuencia.

Nunca m谩s la manipulaci贸n torticera sobre las asociaciones de v铆ctimas, nunca m谩s usar cad谩veres de excusa para llenar de chavales la audiencia nacional, nunca m谩s la interesada politizaci贸n del conflicto, nunca m谩s 鈥減oner muertos encima de la mesa鈥 como arma arrojadiza partidaria.

Nunca m谩s un pa铆s roto de dolor por un ataque constante y atroz a vidas humanas, nunca m谩s la incoherencia de responder al mismo, desde el estado, con paladas de cal viva,聽eligiendo combatir la barbarie erigi茅ndose en sujeto terrorista.