La lucha es por la vida

Publicado por o día 20/04/2015 na sección de Opinión,Opinión por Miguel Diéguez

La lucha es por la vida

Esta mañana paseaba por la calle Bravo Murillo de Madrid, con cierta prisa por la lluvia, cuando de pasada vi el cartel de la calle perpendicular: la calle Naranjo. Al momento me di cuenta de que el nombre me resultaba familiar, sin saber aún por qué. Fue 10 metros más adelante, al pasar por la boca de metro, cuando recordé a qué se debía esa familiaridad.

Pocas semanas después de iniciar la acampada de Sol en 2011, la PAH de Madrid convocó una concentración en la puerta de la casa de un matrimonio al que el BBVA pretendía desahuciar. La respuesta fue espectacular. Centenares de personas en la puerta, tantas que la calle entera estaba llena de gente gritando “ni casas sin gente, ni gentes sin casa”; bajo un sol de justicia, Policía, secretario judicial y medios de comunicación comprobaban como una muralla impenetrable iba a impedir que otra familia perdiese su casa.

El sentimiento de hermandad era intensísimo. Recuerdo que en el momento de mayor tensión, cuando la Policía amenazaba con emplear la fuerza, las dos personas que tenía a los lados me cogieron de los brazos para hacer cadena, y como ellas a mí, todas las demás se unieron codo con codo. De haber querido sacarnos de allí, tendrían que habernos llevado a centenares de personas detenidas.

Ese día interioricé una lección que más tarde la compañera Irene Montero me enseñaría a traducir en pocas palabras: luchamos por la vida. Ninguna lucha es poco importante, pero pocas lo son tanto como la lucha por una vivienda digna, pues, sin vivienda, ¿cómo se va a tener derecho a la alimentación, sin una cocina en la que hacer la comida y una mesa a la que sentarse? ¿cómo se va a tener derecho a la salud durmiendo al raso? ¿cómo se va a tener derecho siquiera al voto, sin tener una vivienda en la que estar censada/o?

Tras el pico de atención mediática que recibió la PAH tras lograr reunir más de millón y medio de firmas para presentar su Iniciativa Legislativa Popular, los medios parecen haberse olvidado de que cada día decenas de familias siguen perdiendo sus casas. De que sigue habiendo personas que se ahorcan o se rajan las venas, hartas hasta el delirio de llamadas amenazadoras de su banco, de rebajar la leche con agua para poder alimentar a sus hijos, de no ver más futuro que las colas del paro y del comedor social. En una sociedad acostumbrada a que lo que hoy es el asunto más importante del mundo mañana ya se ha olvidado, la lucha de la PAH parece haber quedado en un segundo plano mediático.

Pero siguen ahí. Miles de personas, practicando un heroísmo anónimo diario, enfrentándose a las hasta ayer todopoderosas entidades bancarias, negociando alquileres sociales, consiguiendo daciones en pago, liberando viviendas cerradas a cal y canto por los bancos para especular con sus precios mientras siguen desahuciando a bebés y personas ancianas todos los días del año. Las PAHs, con menos atención mediática, siguen luchando por algo tan de sentido común y sin embargo tan inexistente como el derecho a una vivienda digna.

Siguen luchando por la vida.

OPINIÓN MIGUEL DIÉGUEZ