Las emociones, el punto más frágil de 2020

Nadie podría haber presagiado a principios de enero todo lo que sucedería este inolvidable 2020.

Fue a partir de febrero, con las noticias que llegaban desde China, cuando el foco empezó a ponerse en el virus que parecía ir cruzando fronteras y cambiando la vida allá donde llegaba. Hasta que llegó a Italia y, poco después, comenzó a contabilizarse en nuestro país caso a caso.

Y con todas estas cifras, comenzó el baile de cambios a nivel laboral, la presión de salir de la mayoría de las oficinas para llegar a casa y asumirla como nuevo centro de trabajo o la idea de seguir en el puesto, pero estar en primera línea del virus.

Según los estudios, más del 70% de las decisiones se toman en base a las emociones y sentimientos y, desde marzo, estos están a flor de piel, lo que ha llevado a muchos a buscar consuelo en ciertas sustancias que perjudican más que ayudan y que luego es necesario tratar.

Dejar la cocaína, por ejemplo, requiere de una gran fuerza de voluntad y de grandes profesionales detrás como, por ejemplo, los que hay en la clínica de desintoxicación en Cataluña y muchas otras donde en un entorno más que calmado, sereno, personalizado y saludable se ayuda a todo el que, en un momento como el actual, ha acudido en busca de una salida, a ciertas sustancias adictivas que, si no se controlan a tiempo, pueden arruinar no solo la carrera profesional de uno sino también los lazos familiares.

Según muchos psicólogos, el estrés laboral que llevamos meses viendo en los entornos de trabajo es insostenible. La incertidumbre, los parones, las restricciones, los cierres y la facturación están pasando factura entre los trabajadores. El cerebro está preparado para contrarrestarlo en cierto tiempo, pero el problema actual es que muchos no ven el final y acaban buscando su válvula de escape en sustancias que pueden acabar complicando aún más las cosas. 

Es por ello que, desde las clínicas de desintoxicación, ofrecen tratamientos basados en la persona y de gran efectividad contrastada gracias a los profesionales que trabajan en ello y pautan y acompañan al paciente, algo que avala su efectividad y su ayuda a quien acude a las terapias que tienen planteadas para salir de estas adicciones.

Sin duda, una de las caras más complicadas de todo el contexto del Covid-19 ha sido la gestión de emociones.

El miedo, la soledad, el aislamiento social, la falta de contacto físico o incluso, en la mayoría de los casos, el estrés laboral, han pasado factura a una sociedad que ha tenido que cambiar sus hábitos de la noche a la mañana renunciando, en gran medida, a los sueños y proyectos que en enero había hecho para este 2020.

El hecho de pasar más tiempo en el hogar, en muchos casos en silencio, ha hecho que las reflexiones que antes eran puntuales se conviertan en sensaciones perpetuas. El miedo a lo desconocido, a perder a los seres queridos, a perder el trabajo o incluso a no volver a la normalidad nunca más son solo algunos de los puntos débiles que pueden hacer que se busque alivio en adicciones nada saludables.

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