Los cuatrocientos golpes

Publicado por o día 30/06/2015 na sección de Opinión,Opinión por Oscar González

Los cuatrocientos golpes

Siempre he sido un verdadero enamorado del proyecto europeo. La idea de unos “Estados Unidos de Europa” guiados por un espíritu de desarrollo común y solidario, por la defensa de los Derechos Humanos por encima de cualquier otra cuestión y una apuesta por la cultura y el conocimiento como bases filosóficas y económicas de un futuro común me ha parecido, desde muy chaval, algo que merecía la pena.

Quizá por ello deseo que el próximo domingo se celebre el referéndum en Grecia y que el resultado sea una amplia negativa a la extorsión que las ahora llamadas Instituciones Europeas han puesto sobre la mesa del gobierno griego. Porque es intolerable que sean unas instituciones supranacionales, opacas y salpicadas por la corrupción y el abuso (Rato y Strauss Kahn) las que dictan si las pensiones de los ciudadanos griegos son demasiado altas, o si están usando el agua caliente por encima de sus posibilidades. Son las mismas instituciones que se han asegurado de garantizar que Grecia cumpla sus compromisos de adquisición de armamento y material militar, una partida que asciende “apenas” a un 25% del PIB, pero sobre la que no tiene sentido practicar ajustes, porque lo importante de esta Europa es que los capitales estén asegurados (especialmente los alemanes y franceses, principales proveedores de material militar a Grecia). Lo de que el pueblo coma y viva… bueno, eso es menos importante.

En todo esto hay un detalle al que no dejo de darle vueltas: la economía griega es una economía pequeña y apenas supone un 2% del PIB total de la llamada Eurozona. ¿Por qué no aplicarle una condonación de, digamos, un 50% de su deuda? El efecto económico sería prácticamente anecdótico sobre la UE, pero increíblemente positivo en términos de apoyo ciudadano al proyecto europeo, y no digamos ya sobre la ciudadanía griega… ¿es posible que las Instituciones Europeas sean lo bastante miopes para no darse cuenta que crujir al país de Herodoto no es un camino demasiado inteligente?

En mi opinión, la respuesta es no. Esas Instituciones saben perfectamente lo que les acabo de contar; al fin y al cabo, en ellas están algunas de las mentes más privilegiadas de la economía neocon y no me creo que no hayan reparado en ese detalle. Qué va. El asunto es otro: esto no es un problema económico. O, mejor dicho, es un problema económico, sí, pero no es la economía lo que se está discutiendo, sino la sumisión a unos organismos internacionales que, como los dioses griegos, son soberbios y orgullosos y no tendrán inconveniente en convertir a Grecia en una especie de Sísifo, condenado al más terrible castigo: saber que todos los esfuerzos realizados serán inútiles, pues la roca caerá de nuevo al pie de la montaña cada noche. La arrogancia con la que han tratado al gobierno Syriza desde que este fue elegido es buena prueba de ello.

Quizá es por eso que deseo ver cómo el proyecto europeo actual se estrella contra los acantilados griegos y se hace añicos: porque esta Europa y la que se anunciaba en la propaganda tienen poco o nada que ver. Porque creo en la democracia y en la solidaridad frente a la impostura y el abuso. Porque no quiero vivir en un “país de países” en el que las personas sean lo menos importante. Porque me emociona ver pueblos dignos diciendo “ya basta”, a la vez que me da dentera escuchar a bobos solemnes como el señor Rajoy fumarse un principio del Derecho Internacional conocido como “De no Injerencia” al afirmar que “ojalá los griegos voten sí el domingo y se elija otro gobierno”. Qué nauseabundo eres, Mariano, joder.

OPINIÓN POR OSCAR GONZÁLEZ