Los retos del estudiantado universitario en este nuevo curso

Por o 07/09/2015 | Sección: Opinión,Opinión por Miguel Diéguez
Los retos del estudiantado universitario en este nuevo curso

Los universitarios comenzamos este 2015-2016con 55.000 compañeras y compañeros menos con respecto al curso pasado. Sumados a la pérdida de estudiantes desde el famoso Tasazo de 2012, las universidades españolas suman una pérdida de 100.000 estudiantes en 3 años.

Nos faltan 100.000 personas en las aulas (a quienes habría que sumar el recorte de profesorado y personal administrativo), y nos sobra un ministro, Méndez de Vigo, en quien ha recaído el dudoso honor de sustituir a Wert como jefe del desguace en el que se ha convertido el número 46 de la calle Alcalá de Madrid.

El primero, y quizás el más grande de los retos que tenemos por delante, es convertir a Méndez de Vigo en “Méndez el Breve”, contribuyendo con nuestros votos en las generales a enviarlo de vuelta a casa. Y en buena medida dependerá de nuestro sector, el de población entre los 18 y los 25 lograrlo, pues es uno de los sectores más variables en porcentaje de participación.

El segundo reto, por supuesto, es una vez liberado el Ministerio, traer de vuelta a las y los 100.000 que nos faltan, a través de dos medidas muy concretas: reducir las tasas a niveles de 2011 y mejorar el sistema de becas. Y no es un reto menor. En estos años nos han sobrado sillas vacías y nos han faltado a diario sonrisas de buenos días, cafés de descanso y miradas nerviosas pero cómplices previas a los exámenes.

Quizás para el PP la Universidad sean número y balances de cuentas, presupuestos y euros invertidos, pero para quienes formamos parte de ella la Universidad es mucho más que eso. Es una experiencia colectiva en la que te formas como profesional y como persona, en la que te diviertes, aprendes y maduras. En la que eres lo suficientemente joven para seguir haciendo alguna locura pero lo suficientemente adulto para empezar a ver la vida con la responsabilidad que merece. Por la Universidad no se pasa, la Universidad se vive. Y no se vive igual si no la podemos vivir con tantísimos compañeros que nos faltan.

Evidentemente, los estudiantes tendríamos muchos más retos que llevar a cabo. Mucho podríamos hablar sobre objetivos como el derecho al paro académico o la celebración de asambleas oficiales, pero el siguiente gran reto que creo que deberíamos plantearnos es la modificación de los planes de estudio para incluir más contenido práctico en los grados.

Este reto es un arma de doble filo: la modernización de los grados para hacerlos más prácticos ha sido precisamente el argumento más consistente de los neoliberales para defender reformas que sólo buscaban la adaptación de la universidad a un sistema productivo absolutamente precarizado.

Incluso han justificado el aumento del profesorado asociado, un tipo de profesorado que la legislación define como profesional de una actividad que imparte lecciones en la universidad sobre cuestiones prácticas muy específicas en las que es experto, pero que en la práctica se ha usado para contratar profesorado en una modalidad con menor salario y menor derechos que los demás tipos.

He ahí la dificultad del reto, transformar una demanda de la mayoría de estudiantes, hegemonizada por la ideología neoliberal, en un elemento de cambio a favor del estudiantado. Quienes defendemos la Universidad pública debemos tener el ingenio y la inteligencia para encontrar la forma de aumentar los contenidos prácticos sin caer en una supeditación de la universidad a intereses mercantiles. No podemos encerrarnos en el “no, no, no” a las “soluciones” mercantilizadoras, debemos crear propuestas seductoras que satisfagan esa demanda. Y es que, parafraseando a Arias Navarro, “o hacemos nosotros el cambio, o nos lo hacen”.

Ninguno de los retos aquí planteados es pequeño, y desde luego, no venimos de años precisamente victoriosos, sino todo lo contrario. Pero la oportunidad está ahí, y debemos aprovecharla. Es hora de que recordemos a Marcelino Camacho y lo actualicemos, enterrando definitivamente la caricatura de generación “ni-ni” para ser recordados como la generación “ni-ni-ni”: “Ni los domaron, ni los doblegaron, ni los domesticaron”. En este 2015-2016, salimos a ganar, también la Universidad.

OPINIÓN POR MIGUEL DIÉGUEZ

Vigués. 23 años, estudiante de Derecho. Siempre le agradeceré a mi madre que mis regalos de pequeño fuesen libros. Algún día le contaré a los nietos de mis amigos cómo fueron los años en los que conseguimos cambiar España.