Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

Publicado por o día 29/05/2015 na sección de Opinión,Opinión por Oscar González

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

En la ciudad en la que nadie duerme o muere en la calle, salvo aquellos que sí lo hacen, dos locos han impulsado un nuevo colectivo llamado “Os Ninguéns” con la finalidad de luchar contra la pobreza, la exclusión social y la aporofobia (que es el odio a los pobres, para ahorrarles el viaje al diccionario que ya he hecho yo). Un colectivo innecesario, si nos guiamos por las palabras del alcalde-emperador, hoy ya ascendido a la categoría de Dios por obra y gracia de una arrolladora mayoría absoluta, que ha puesto de manifiesto que la demagogia y el localismo casposo arrojan espectaculares réditos electorales. La misma ciudad que hace cola frente al ayuntamiento para solicitar ayudas de emergencia, porque no se puede articular un sistema más del siglo XXI que no fuerce a los demandantes a alinearse como lemmings bajo un sol de justicia y a la vista de toda la ciudad. La misma ciudad que enterraba hace poco más de una semana a Gringo, uno de esos “Ninguéns” que, por joder, se fue a morir debajo de un puente. La rebeldía para algunos es más que una actitud: es una forma de vida.

En fin, volviendo a “Os Ninguéns”, el colectivo tiene detrás a dos de esas personas a las que Bertol Brecht calificó como imprescindibles: él, Antón Bouzas, educador social con más de 25 años de carrera a sus espaldas y un buen número de premios y reconocimientos que no voy a enumerar aquí porque sé que luego tendría que aguantarlo, que no es persona a la que le guste lucir su palmarés. Ella, una activista social que prefiere el trabajo en la sombra a la luz de los focos y las alfombras institucionales, una de esas personas que a las cuatro de la mañana de un sábado puede estar “haciendo un papeleo”, porque entiende que la dignidad de las personas es mucho más importante que cualquier otra cuestión.

Entenderán aquellos que lean esto que no, no soy objetivo: conozco y admiro a las dos personas que impulsan este foro socioeducativo y creo que la tarea que pretenden asumir es imprescindible, especialmente en una ciudad en la que la belleza de las calles y los “Dinosetos” priman sobre las condiciones mínimas de vida de muchos de sus habitantes, quizá porque la sociología nos ha enseñado que los invisibles no suelen ejercer su derecho a voto.

Quizá, también, porque para muchas personas no existe ese mundo de yonkis y putas, de sin techos, de personas que un día recibieron un golpe demasiado duro para sobreponerse o, simplemente, nunca dispusieron de la oportunidad de que sus vidas fuesen de otra manera.

Ese mundo de colchones entre escombros y “choupanos”, de jardines de basura y el calor de animales abandonados, los únicos amigos fieles para muchos de estos nadies. Ese mundo que no existe, aunque para algunos esté siempre dolorosamente presente.

Os Ninguéns. Los Nadies. Los que valen menos que la bala que los mata.

Los que luchan toda la vida. Los imprescindibles.

Las que nos recuerdan que seguimos siendo humanos.

[email protected] al lado de las que es un honor pelear.

OPINIÓN POR ÓSCAR GONZÁLEZ