No necesitamos medicamentos, ni dinero: necesitamos personas dispuestas a redistribuir y colectivizar la locura y sus cuidados

Publicado por o día 31/12/2019 na sección de Opinión

No necesitamos medicamentos, ni dinero: necesitamos personas dispuestas a redistribuir y colectivizar la locura y sus cuidados

Ayer día 30 de diciembre de 2019 fue un día muy importante para mí. De los más importantes de mi vida… y me apetece contároslo, además de felicitaros este 2020 y desear lo mejor para todo el mundo:

Después de este largo, largo camino, ayer acudí por primera vez de forma profesional a una reunión dialógica en la tarea de acompañar, no a una persona, sino a todo un contexto amplio que se hace cargo de que una “crisis psicótica” no es una cuestión individual y de que se necesita a toda la “tribu” para bien acompañar a las personas que la transitan, que tampoco son una sola. Trabajando desde el modelo del Diálogo Abierto como inspiración y colaborando con otres profesionales cuya validación es también especialmente relevante para mí.

De lo mejor que me pudo suceder es que este contexto ha valorado muy bien mi presencia y en este momento solicita que siga acudiendo a estos encuentros.

No podemos pensar que no hemos hecho nada y que nada ha cambiado. Me pregunto qué hubiera sido de tantos años de búsqueda y desesperanza a veces si yo hubiera tenido este tipo de atención con 21 años… Agradezco por eso más si cabe haber podido acceder a una profesional de la psicoterapia, y su amor y su gran trabajo, ya que durante muchos años fue la única ayuda “clínica” que me resultó útil.

Lo pienso y me emociono hasta las lágrimas de pensar que soy yo misma quien está llevando esta tarea a cabo y que cuento con la mejor compañía para hacerlo, y aprender, aprender… y seguir viviendo estando viva, pudiendo pensar que lo que hago sirve de ayuda a otras personas, a otras “yo”. Y sí, con todo mi ego rebosante afirmar que estamos “escribiendo el futuro” y haciendo memoria de “lo posible”. Y cuando digo “estamos” me refiero a ese contexto con el que ayer me conmovía lo impensable.

No necesitamos medicamentos, ni dinero, ni personal al uso (que es lo que hay en los hospitales): necesitamos personas dispuestas a redistribuir y colectivizar la locura y sus cuidados.

Quisiera recordaros, amistades, que el Hospital de La Cadellada, gran manicomio ovetense, fue clausurado dos años antes de mi primera enormísima crisis. Y yo, tan carne de cañón del “pabellón de agresivas” o similar… a mis casi 47, respiro, respiro… Y mientras me hago consciente de mis privilegios, que me entristecen a lo sumo… ¡Amigues loques: no tiréis la toalla que estamos cambiando esto!

No alcanzo a expresar el agradecimiento que siento hacia tantes persones que han tenido y tienen que ver en que haya seguido y siga palante…
Hoy es Nochevieja y no me quiero morir… sino brindar. Por ejemplo a la memoria y salud de Kate Millet y de todas las Kate, Camille, Virginia, Juana, Frances, Marylin o La Perala… que corrieron distinta suerte pero nos legaron la lucha y las ganas de gritar: ¡Si no hay reparación histórica, no es mi recuperación! ¡Todes atamos, todes desatamos! ¡Menos psicofármacos, más personas!

¡Feliz Año Nuevo y a seguir..!

Patricia Rey

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