¿Ofende Abel Caballero a las víctimas del franquismo manteniendo la cruz de El Castro?

Por o 27/11/2015 | Sección: Opinión,Opinión de Pedro Larrauri
¿Ofende Abel Caballero a las víctimas del franquismo manteniendo la cruz de El Castro?
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Atrás quedaron los días en que Zapatero, presidente del gobierno y líder del PSOE, promulgaba la Ley de Memoria Histórica, el año 2007. Poco después Carmela Silva, actual presidenta de la Diputación, y otros dirigentes socialistas (como Santos Héctor, presidente del PSOE provincial), apoyaban con su firma que se derribara el símbolo franquista más grande que queda en España después de la cruz del Valle de los Caídos: la cruz de El Castro de Vigo.

Esa cruz situada enfrente del Ayuntamiento de nuestra Ciudad fue una iniciativa de los sectores más fanáticos del “Movimiento” para honrar a las víctimas del llamado “bando nacional”. Fue inaugurada por el propio Francisco Franco el año 1961, y a su pie figuraban los lemas “Caídos por Dios y por España” y “Presentes!”, junto a escudos y emblemas franquistas y falangistas. Ese monumento (de muy discutible valor artístico) sin duda recuerda y ensalza la victoria de uno de los dos bandos de nuestra guerra civil, y representa un símbolo de una religión que estuvo unida al franquismo y que bendijo muchas de las barbaridades que se cometieron contra los que defendieron la República y el estado de derecho.

El gobierno socialista de Vigo dirigido por Abel Caballero se negó a derribarla, alegando el alcalde que la cruz, una vez borrados lemas y escudos, ya no era un símbolo franquista. El año 2013 el PSOE vigués también rechazó en el pleno una propuesta del BNG que pedía su demolición. La Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36 lo reclamó por vía judicial, y el año 2014 un juzgado de nuestra ciudad obligó al Ayuntamiento a derribar la cruz “de forma inmediata” para cumplir la ley vigente; la sentencia decía que ese monumento era “una humillación para los vencidos”.

Sorprendentemente, Abel Caballero decidió recurrir esa sentencia ante el Tribunal Supremo de Xusticia de Galicia. Como era de esperar, el TSXG le dio la razón al Concello de Vigo (con el voto particular en contra de una magistrada, Cristina María Paz Eiroa, demostrando que no todos los magistrados de ese tribunal, que se puede considerar controlado políticamente por el PP, eran pro-franquistas).

La triste noticia de estos días es que el Tribunal Constitucional (también dependiente del actual partido en el poder, el PP, heredero del franquismo) ha avalado la sentencia del TSXG, con lo que el Alcalde de Vigo de momento no tiene que derribar la cruz. Ya hay poco que hacer por vía judicial. Nos queda la esperanza de que más pronto o más tarde tengamos en Vigo un alcalde que esté dispuesto a cumplir la Ley de Memoria Histórica y que sea demócrata y respetuoso con los sentimientos y con los derechos de todos los vigueses que han sufrido en sus propias carnes (o en la de sus padres, o abuelos, o amigos…) las injusticias (por decirlo suavemente) del franquismo. Y celebraremos entonces la desaparición de la Cruz del Castro (en su lugar propongo erigir un monumento no confesional dedicado a la reconciliación y a la paz), y ese hito será la ratificación de ese cambio a mejor que muchos vigueses anhelamos.

Declaraba el otro día Abel Caballero, muy contento, con motivo del veredicto del TC: “Querían crear una polémica que no existía y ahora la justicia les desautoriza”. ¿Que no existía polémica? ¿En qué mundo vive? ¿No recuerda acaso que Carmela Silva y otros concejales socialistas firmaron a favor del derribo de la cruz? ¿Les habrá prohibido que digan lo que piensan a los de su propio partido? ¿Se atreverán a decir lo que piensan ahora que están en la Diputación, o seguirán haciendo y diciendo sólo lo que Abel Caballero les deje hacer y decir…?

Abel Caballero terminaba esas declaraciones dirigiéndose a las familias de los represaliados en la guerra Civil, asegurándoles que “nadie hizo tanto por su memoria como el Gobierno de Abel Caballero”. Ya sabemos que no tiene abuela. Pero resultan increíbles sus palabras, pues la realidad es que el de Vigo es el único alcalde de España empeñado en mantener un símbolo franquista en contra de las razonables y razonadas peticiones de un gran colectivo de afectados, represaliados del franquismo y sus descendientes, a los que desprecia y ofende.

Se me ocurre pensar (es sólo una hipótesis o supositorio) que quizá él asistió a la inauguración de esa cruz: tenía 15 años y vivía en Ponteareas, y vino muchísima gente de todos los alrededores (como se puede ver en el No-Do). Eso podría explicar su obsesión por mantenerla cerca de su despacho: quizá le inspira en su deseo -cada vez más reiterado- de seguir controlando el poder de Vigo durante muchos años más: cuatro, ocho, doce… Y ahora le ha dado por decir que como tiene mayoría absoluta nadie puede criticarle nada de lo que hace. Lo mismo que decían Franco y todos los dictadores…. Ni siquiera Rajoy ni Feijóo (que también tienen mayoría absoluta) se atreven a ser así de prepotentes.

Personalmente, como vigués, siento vergüenza de mi alcalde cada vez que veo esa cruz franquista.

Pie de fotoOjalá esta foto fuera de Vigo… Pero es de Tenerife, donde precisamente estos días se ha demolido un monolito franquista similar al nuestro. VER

OPINIÓN POR PEDRO LARRAURI