Opinión por Oscar González | La Iberia Mitológica

Por o 15/02/2018 | Sección: Opinión,Opinión por Oscar González
Opinión por Oscar González | La Iberia Mitológica

por Oscar González

Uno de los mayores problemas de dar religión en los colegios y no educación para la ciudadanía (o llámenle como quieran si les jode el nombre socialista, hablo del fondo) es que el español medio sabe más sobre la culpa y el castigo que sobre la democracia y los derechos fundamentales. Conocemos de sobra cosas tan inútiles como el Credo o el Yo Confieso, pero no sabemos los derechos que nos asisten si la policía nos para por la calle. Nos enseñan a obedecer sin rechistar y a sentir temor de ese dios que todo lo ve, el maridaje perfecto para crear buenos súbditos.

Y como tales nos comportamos. No nos preocupa demasiado, incluso se alegran los que nunca terminaban los deberes, que en España haya presos políticos a los que se mantiene encarcelados porque no han renunciado a sus ideas. Señalamos con ese dedo gañán que tanto nos gusta sacar a pasear a quienes muestran una opinión contraria a la del gobierno o institución de turno, porque cómo va a dictar un juez una resolución a sabiendas que esta es injusta. Esto es España, un país democrático donde no pasan esas cosas, aunque no tenemos del todo claro tampoco qué es eso de la democracia, más allá de poder meter papeles en urnas cada cierto tiempo.

Nos indignamos mucho y muy fuerte cuando a los putos catalufos les da por romper España, pero nos suda ampliamente los bajos fondos que se enchirone o se multe a gente por cantar o hacer chistes y fotomontajes. Queremos ver a los terroristas pudriéndose entre rejas, porque son asesinos despiadados y han matado inocentes. Por eso nos da exactamente lo mismo que una vez detenidos sean (o hayan sido, o serán) torturados, porque si querían disfrutar de los derechos “de un español de bien (los que ese español probablemente desconoce)”, que no se hubieran salido del renglón.

Nos inculcan amor a la patria, pero no se nos explica por qué deberíamos enorgullecernos de ella. Simplemente, tenemos que adorar el concepto de España, aunque en nombre de ese concepto se violen Derechos Humanos. Por la gloria del imperio que una vez fuimos. Por nuestra historia, mitificada por los que estuvieron jodiendo desde el 36 hasta el 75 (y siguieron después, aún siguen) para que no nos diese por mirar alrededor y ver que lo nuestro era una anomalía terrorífica.

Pero un súbdito sin miedo no sigue siéndolo por mucho tiempo, así que necesitamos enemigos. Cualquiera que no entendamos sirve, pero si además no se dejan empapar por la fantasía de la Iberia idílica, entonces a por ellos (oé). Si resulta que también son de otro color, con otras costumbres y otros idiomas no importa si la Guardia Civil les dispara en el agua mientras tratan de salvar su vida. Todo por la Patria, ya lo dice el eslogan del cuerpo.

Y si ya le rezan a otro dios, fijo que vienen a atentar contra esa madre patria, así que si se escapan unas hostias cuando nadie mira, están bien merecidas. Y si no llega a terrorista, fijo que viene a vivir del cuento y llevarse todas las ayudas, para que después no haya para “los de aquí”. No solo no aman todo lo que hay que amar en este país (que es todo): les damos de comer y nos muerden la mano o nos la inmolan. Son menos que animales, no merecen nada, ni las sobras de la comida que les daremos en la celda donde queremos que se pudran.

Me van a disculpar si termino el artículo un poco a machete, pero me he puesto gallardo pensando en lo gloriosa que es nuestra nación y lo orgulloso que me siento de ella, así que voy a salir disparado a besar una bandera. Y luego trataré como una mierda a alguien que esté más jodido que yo, porque eso es lo que, en el fondo, hace soportable vivir en este pozo negro.

Nacido en Vigo hace 36 años. Marxista, melómano y cinéfilo empedernido. Diplomado en lengua inglesa. Trabajo como agente inmobiliario mientras no consigo ganarme la vida como escritor . Activista social y ex miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Vigo

Comentar noticia

Your email address will not be published.