Opinión por Carla Leiras | Abel es un síntoma

Por o 26/12/2018 | Sección: Opinión,Opinión por Carla Leiras
Opinión por Carla Leiras | Abel es un síntoma

El otro día, mientras la calle del Príncipe se veía abarrotada de vigueses con enorme anhelo de sacarse fotos en el descomunal entramado navideño, and the light, and the music, quise sacar el tema en plena zona cero sobre las impresiones acerca del gasto en el alumbrado de este año en comparación con otras partidas presupuestarias apenas ejecutadas en la ciudad: arropada con los excelentes materiales facilitados por la plataforma Máis Social, me planté en la cola de la casa del señor Noel a intentar dialogar con los padres cargados de bolsas sin llevarme ningún susto.

Tras muchas conversaciones, lo más constructivas y respetuosas en lo posible, afortunadamente sin ningún incidente, cosa no banal, porque estas fiestas parecen tener un ingrediente secreto que aboca a las personas a la polarización y el hoolliganismo; me quedó bastante claro que, a grandes rasgos, a la ciudadanía de Vigo poco o nada le importa si el gasto es alto, bajo, si se paga con sus impuestos o con fondos europeos o si el presunto retorno es para empresas como Inditex o Tiger o para los hosteleros del centro. Todo esto les daba básicamente lo mismo: simplemente sentenciaban como un mantra, que la idea había sido de gran impacto positivo para “la ciudad” y por lo tanto no había nada más que hablar, y no querían saber más allá: otros apelaban a que la sonrisa de un niño no tendría precio, como si a los pequeños fuese a importarles que el árbol tuviese un metro o treinta, como si tuviese alguna repercusión real en su psique el número concreto de lámparas led que abarroten el centro.

Otro señor esgrimía, leyendo muy atento el presupuesto reseñado en la postal sobre el albergue municipal, que sinceramente bastante dinero le parecía el dedicado a estas personas, que “no pagaban impuestos”, como si los vecinos sin hogar de la ciudad fuesen una suerte de ectoplasma no gravados por el consumo, al menos, de productos básicos de alimentación. “Bah no, van a los comedores”, insistía el hombre, desconocedor de si éstos abren de mañana o de tarde, de si las plazas son para cualquiera, de si una comida al día cubre las necesidades de una persona como para no tener nunca que comprarse ni una triste barra de pan.

No les importaba la pérdida del certificado Starlight ni conocer lo que ello significaba, tampoco la contaminación lumínica, ni saber cuánto dinero rellenaba el plan de empleo, ya que la presunta defensa del casi millón y medio de euros venía siendo “el retorno para el trabajo de la ciudad”. Pero lo más importante no era que no supiesen, o no coincidiesen en lo expuesto, pues la discrepancia es sana y normal en una sociedad democrática si no, lo que se infería de todas las interacciones era, que ni sabían, ni querían saber. Les daba absolutamente lo mismo, así les hubiese dicho que el albergue se llevaba un euro al año, no les importaba nada de nada.

Esta realidad da que pensar. A veces nos empeñamos en suponer que la gente está desinformada, porque ciertamente el oscurantismo municipal  y su absoluto control de los medios construyen un discurso hegemónico que, por pura inercia se va instalando en la conciencia de los vigueses: éxito, prosperidad, aunque todas tengamos amigos precarios cobrando cuatro perras por hacer ochenta horas en hostelería, que odian el periplo navideño porque van a cobrar lo mismo y a trabajar el doble: aunque todas sepamos de quien ha tenido que hacer las colas en las recogidas de juguetes para llevarles algo a los niños, aunque muchas veamos a nuestro entorno haciendo números para superar la cuesta de enero e incluso quienes tienen “el privilegio” de trabajar se encuentran en puro malabarismo para pagarse en el mejor de los casos la comida de empresa, pero en el normal, la tarjeta del autobús para llegar a él, la nevera de esa semana, las facturas que se acumulan en la repisa, para quienes el turrón de Navidad es el último de sus problemas. Todos tenemos cerca a quien se pasa tres días obviando un terrible dolor de muelas por no querer creer que necesitan pagar un dentista, porque no pueden. Esto ya saliendo de los casos extremos, que hay tantos, y tantos, y tantos en Vigo, que uno se siente extraño al verlo tan engalanado, como si alguien llevase zambombas a un funeral.

Con todo eso en la cabeza intentaba yo hacer reflexionar a los que hacían cola para ver el camello de Príncipe, y lo que me encontré, no fue un cuestionamiento sobre cifras, presupuestos, sobre la posible realidad o no de los datos del material que repartía: la cerrazón era feroz, de raíz y se dirigía al simple hecho de que alguien no palmease con rotundidad la decoración navideña, intuyéndome un interés destructivo, antivigués y partidista por no desear la misma foto, como si me creyese una suerte de vanguardia con más moral que el resto, que intentaba amargarles las fiestas haciéndoles pensar que eran mala gente por estar en esas colas.

Y entonces me di cuenta de que sí, nuestro alcalde es un problema, su aparato de propaganda lo es, pero es la ciudad quien le vitorea, son mis vecinos los que le aplauden cuando presenta un concierto, o un monopatín, o unos fuegos, o unas luces. El síntoma es Caballero, pero la enfermedad es que a mucha gente no le molesta para nada su gestión ni su modelo de ciudad.

Es una figura que les da exactamente lo que quieren, porque el resto, no les importa nada de nada. Les da lo mismo si el albergue tiene cuarenta plazas o cien, les da lo mismo si en Vigo hay vivienda social o no la hay, lo mismo que haya cortes de luz o no los haya. No les importa nada, no les llega, no les apela, no les remueve. Y por eso ese holliganismo, esa ferocidad en defender, antes de empezar a debatir, cualquier cuestionamiento de las políticas del gobierno local:  se están defendiendo a sí mismos.

Yo siempre me he amparado en que mucha de la gente que sostiene a este alcalde desconoce ciertas cuestiones, confundidos por el bombardeo de las informaciones que les llegan por la prensa, manipulada, partidista, al servicio del pagador. Pero lo cierto es que mucha otra, no.

Sí las conoce, se le han explicado, por activa y pasiva, y con suerte, se han dejado informar de otras visiones. Pero les da igual. Efectivamente desean las macetas, fuentes, bancos, aceras anchas, farolas postmodernas, todas las luces que quepan en el centro, y si son el doble, mejor. No les importa nada el MARCO, la venta de patrimonio municipal, si en la calle pernoctan cincuenta o cien personas, si los impuestos son los más altos de Galicia, lo que pagamos de agua  y por qué, las multas, el IBI, o de dónde ha salido el dinoseto. No les importa. Lo quieren así. Les compensa. Y eso, no es una victoria de Caballero, es el fracaso de los que no conseguimos que nuestros propios vecinos empaticen con otro discurso distinto. Él es una correa de transmisión (molesta, trasnochada, exasperante) de un deseo ciudadano que en parte es consciente, ferviente y premeditado: es eso lo que da miedo. No todo es el que no “se ha parado a pensarlo”. Hay muchos que sí lo han meditado, y que escogen ese modelo de ciudad.

Esto da un margen para sentir cierta tristeza, por saber que hay vecinos empeñados en creer en ese Vigo con dos bandos claros. Los del progreso, el éxito, los cruceros, el localismo, la mayoría absoluta, y los vengativos, los interesados, los del No a Todo.

Lo cierto es que ninguna de las personas que abordé en pleno selfi se creyó realmente que yo no tuviese intereses privados que sustentaban esa campaña: suponían que le debía horas a algún partido opositor, a algún sindicato o asociación que me pagaría un puesto que implicase que esa tarde la dedicase a charlar bajo la lluvia sobre el baile de cifras. A nadie se le pasaba por la cabeza que bajo mi discurso hubiese una conciencia real y una preocupación convulsa por entender que esas fuesen sus prioridades y no otras.

La mayoría aplastante de Abel es un síntoma. La punta del iceberg. Si no estuviese el , estaría otro del mismo pelaje (o parecido, del mismo creo que solo había este molde). El problema es lo que mueve las entrañas en esta ciudad, y las cosas que en cambio producen indiferencia absoluta. Y eso complica mucho el escenario. Y requiere más trabajo, más esfuerzo, más conciencia, más horas.

Pero no hay tiempo para lamentos. Bien: se ve que hay personas que creen lo que se les ha enseñado. Habrá que enseñarles también otras realidades. Que las vivan, que las palpen. A ver si inmersas en ese otro Vigo oscuro, en el de las vidas de esos chicos que les venden bajo la lluvia los globos de luz, en el de las familias que duermen juntas y con gorro y guantes de lana porque no pueden pagarse un calefactor, en el último día de la vida de Soumati, que murió en plena calle el mes pasado en los soportales de la Casa del Mar, siguen absortos en el camello, la bola, el árbol.

Dice Calderón que la vida es sueño. A veces toca despertar.

20 Respuestas a "Opinión por Carla Leiras | Abel es un síntoma"

  1. Ivan   27/12/2018 at 9:38

    Bueno, el hooliganismo viene de las dos partes. Hay mucho sector de la población que no respeta que haya gente que le gusten las luces y que disfruten de todos los adornos navideños y en general, que le guste la política de Caballero. También tienen derecho a gustarle el alcalde sin que nadie les insulte

    En cualquier caso, gran artículo, se agradece ver que alguien expresa su opinión, la argumenta y la defiende sin la necesidad de descalificar ni insultar al que piensa diferente.

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  2. Nicolas   27/12/2018 at 12:11

    Si no hubiese venido turistas ese sería el problema. Como al final esta todo masificado pues el problema es que hay contaminación lumínica, cosa que va a haber siempre en las ciudades pero por algún lado hay que quejarse.

    Y con o sin luces los pobres siguen siendo pobres y los ricos siguen siendo ricos. Y no siempre es culpa del gobierno, cada uno trabaja por salir adelante, y hay algunos que lo quieren todo hecho.

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    • ricoymoralista   29/12/2018 at 19:28

      Los pobres son pobres por vagos y porque quieren, no como tú, que escribes desde tu ático de plaza de compostela, mientras te aprietas un chivas, contemplando las vistas de la ría y planeando la vacaciones en Bali.

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  3. Yuri   27/12/2018 at 14:09

    Muy buen artículo. Es cierto que Vigo se ha polarizado mucho en los últimos años y sólo parece haber dos opciones: o estás con Abel o estás contra él. Pero sí que pienso que, aunque naturalmente mucha gente conoce los problemas de la ciudad, otra los ignora, por culpa del aparato propagandístico de un alcalde que en cada discurso suelta un “Viva Vigo” que ensordece a las masas.

    Un saludo

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  4. Vigoblog   27/12/2018 at 15:01

    Non é todo o que o explica, pero explica como se reforzan os complexos identitarios de Vigo que explota, cunha coidadosa planificación de marketing, Abel Caballero. Así financia aos medios de comunicación para reforzar o seu relato: http://vigoblog.blogspot.com.es/2017/01/canto-paga-abel-caballero-aos-medios-de.html

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  5. Socra   27/12/2018 at 15:17

    Perdona, Nicolás, pero sí es problema del gobierno. Teóricamente, les pagamos para que resuelvan nuestros problemas. Y los que cita esta mujer en su artículo sí que son problemas.

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  6. Nicolas   27/12/2018 at 21:07

    Socra, no todos tenemos los mismo problemas ni los mismos intereses.

    Ahora poniéndonos en el extremo, una familia que vende droga y no trabajan… también tiene el gobierno que ayudarles? Por que no todos los pobres son gente honrada con una triste historia
    Disney detrás.

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  7. Luis   27/12/2018 at 21:59

    Efectivamente el problema ES/SON los gobiernos. Estos deberían de funcionar como una empresa. Al final de año, resultados. Malos = calle,Buenos? Premio. Pero el momento en que una persona al servicio del pueblo puede ejercer de superestrella inaguradora, se ha perdido el norte.
    Gracias por el artículo.

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  8. Silvia   28/12/2018 at 1:00

    Carla… Solo te contestaré con una famosa y muy utilizada frase, “se puede decir más alto, pero no más claro”
    Ahora cada conciencia (el que la tenga) que medite lo que vea 😉

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  9. Juan   28/12/2018 at 8:19

    En Efecto Luis, pero aunque no te guste los resultados han sido buenos al final por eso Vigo tiene Superavit por mucho que no te guste Caballero.

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    • Noticias Vigo   28/12/2018 at 8:57

      Efectivamente Nicolás y Juan son la misma persona porque tienen la misma ip al dejar el comentario. Personal y laboralmente, la verdad es que cada uno tiene su opinión y es digno de defenderla, pero defender lo mismo con diferentes nombres y hablar entre sí, tiene más delito que vender droga, que por cierto, pues claro que habría que ayudarles a reintegrarles en la sociedad o prefiere que los lapiden y sigan vendiendo?

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  10. Carla   28/12/2018 at 17:58

    El superávit solo es producto de unos presupuestos ejecutados, en ciertas materias, en un porcentaje ínfimo, lo que revierte en un colchón. Año tras año se anuncian subidas como novedades, cambiando de nombre a las partidas y confundiendo a la gente. A mí todo el mundo me dice que el fondo antidesahucios es millonario, porque lo ha leído en el faro, lo que no saben es que a una familia en riesgo lo que le van a pagar es en el mejor de los casos, un mes de alquiler. Cualquier política construida sin transparencia para mí es tóxica. Además tenemos altísimos los impuestos. Así cualquiera recauda. Dejando eso aparte, sus resultados son inapelables: le da a la gente lo que quiere. Mi esperanza es que los vecinos y vecinas empiecen a querer otras cosas.

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  11. Carla   28/12/2018 at 18:07

    Por supuesto que creo que ha de haber una red de servicios para las personas con adicciones desde lo públicos co. Son exactamente quienes más necesitan la ayuda, y a mí me interesa que mis impuestos ayuden a la reinserción de ciudadanos mucho más que a unas macetas espléndidas. Por eso me molesta tanto que hayan desmantelado el excelente servicio Sereos do Casco Vello, por cuestiones “estéticas”, y que hayan relegado a personas empobrecidas a las naves industriales de orillamar. Son mis vecinos y vecinas, me duelen más que el hormigón y las luces. Pero la pobreza no da votos. Y por eso están a la cola de prioridades. Mis necesidades no tienen por qué ser las mías propias: para algo vivo en sociedad. Yo no me drogo pero si mi hermano lo hiciese me gustaría que tuviese a dónde acudir a curarse. O les cuestionamos la sanidad a los que pagan pocos impuestos? Pues la atención social, lo mismo. Cuando vas a urgencias nadie te pregunta si te has caído haciendo el tonto o una buena acción. Te atienden y punto.

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  12. Gamela   28/12/2018 at 20:57

    Gracias Carla por existir, gracias también a Os Ninguéns que hacéis un trabajo digno de la mejor “oposición” (aquella que utiliza la ironía para llevar la verdad al resto de la gente que vivimos escapando de la realidad).

    Gracias también a este medio, NoticiasVigo, que incluso nos informa de quiénes utilizan la misma IP para meter cizaña en la conversación (en los demás medios lo hacen impunemente y constantemente, doy fe de ello!)

    Efectivamente nuestra ciudadanía va a lo suyo, ciega y sorda (sin mirar a quien rebusca en el contenedor, e incluso pensando que no tienen derecho a vivir de las basuras porque ellos pagan a “recollida do lixo” !)

    Miserias cotidianas, pero hay algo que me preocupa mucho más todavía, quiénes debieran concienciar a la población sobre estos problemas se ponen de perfil en las redes sociales y se dedican a vivir de las Instituciones sin mover un dedo para cambiar las cosas! (por eso tú misma dices que la gente piensa que te paga un partido político o te mueve algún oscuro interés personal…!)

    Los peores son aquellos que llegaron al Concello con promesas de cambio y se han convertido en la sombra de Abel Caballero, permitiéndole vender 40 pisos de propiedad municipal sin rechistar!

    Hoy un tribunal de cuentas en Madrid ha fallado contra Ana Botella y sus secuaces… En Vigo no hay NADIE que haya dado un paso al frente para pelear por el patrimonio de todas !!!

    Gracias por Existir !!! Buen año 2019 para todas !!!

    https://i.gal/CartaNadal

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  13. Conchi Diaz   28/12/2018 at 21:11

    Me emociona que alguien sea tan coherente con lo que pasa en Vigo, desde luego no reniego de las luces navideñas, de las flores y todo lo que adorne la ciudad, pero me parece tan excesivo. Desde los acampados en la plaza del Rey, los impuestos, etc.y sobre todo la falta de empresas que se instalen en nuestra ciudad para generar puestos de trabajo, se marchan a Portugal u otros sitios y aquí estamos con los locales vacíos y muriendose todo.

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  14. Yago   31/12/2018 at 0:36

    Me agrada leer que hay que ayudar a los más necesitados, así que pongámonos manos a la obra.
    No mezclemos conceptos, el gasto en luces no tiene que ver con la ayuda a los necesitados, hay que ver la realidad. La realidad es que Abel es un personaje, se lo ha creado él mismo. Es el protagonista de su película, la cual, sin duda beneficia a Vigo, y eso es para todos los vecinos la mejor noticia.
    Usar la desgracia de la gente más necesitada, mezclándola con la inversión en luces, es populismo y del malo.
    La inversión en luces ha traído a Vigo un incremento notable en sus negocios, y este hecho nos beneficia a todos. Vigo sigue creciendo a pasos de gigantes, así que nuestra mentalidad tendrá que evolucionar a la misma velocidad, o anticiparnos a ella.
    Este incremento traerá más vecinos, por lo que habrá más gente necesitada, una lógica de proporcion. Así que habrá que ampliar estos servicios. Sin embargo lo que leo, este texto evidente de la oposición, querrán no invertir en Vigo para hacerlo en los más necesitados. Condenarnos a todos a que Vigo no crezca, que los negocios no vendan y cierren, que nuestra ciudad vaya desapareciendo.
    Una oposición buena es lo que necesitaría esta ciudad, una oposición que aporte más que criticar. Una oposición que diga lo bueno, y también diga en qué mejorar cosas no tan buenas.
    Entristece leer estos artículos, que son un come cocos con una publicidad populista. Sin embargo en Vigo tenemos estudios, queremos albergues, ayudar a los más necesitados, pero que también hagan cosas para que crezca como está creciendo. Por lo que sé que quien lea tu artículo simplemente esbozará una sonrisa. Así somos.
    Espero que sigas escribiendo sobre Vigo, y que el nombre de nuestra ciudad llegue a todas partes del mundo.
    Gracias.

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  15. Dudi   31/12/2018 at 0:42

    Gracias a Dios que quedan conciencias en Vigo.

    A mi esta chica me inspira. Alguien tiene que decirlo.

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  16. Carla   01/01/2019 at 1:29

    Yago: te agradezco tu razonado enfoque.

    Para mi usar la desgracia de los necesitados es decir que en Vigo no hay desahucios cuando es incierto, que quien vive en la calle es porque quiere, cuando tenemos 38 plazas de albergue para una ciudad de esta envergadura. Es decir que hay más dinero para el fondo antidesahucios y cuando vamos a pedirlo respondernos que el concello no es una agencia inmobiliaria. Esto lo ha dicho este alcalde.

    Los “del no” no queremos una ciudad parada, o menos próspera que vosotros. Ni tenemos una manía persecutoria con Abel. Solo nos cansamos de que medio Vigo viva precario en silencio y nos vendan como exitosos triunfadores, obviando siempre que aquí se pasa hambre, frío y muchas penurias, engalanando sistemáticamente esta realidad: eso sí es populismo. No creo que expresar una opinión que vaya en contra de una aplastante mayoría absoluta lo sea.

    Yo no soy “oposición”. No milito en ningún partido y mi organización la componemos voluntarios que no percibimos subvención o pago de ningún tipo. Hablo como ciudadana, que sabe leer presupuestos y aunque entiendo perfectamente que uno no puede coger el presupuesto de luces y meterlo en comedores sociales, conozco la ejecución de los mismos, el dinero que hay para ese plan de empleo que en diciembre parece primordial en la ciudad, etc.

    Admito que haya vecinos que no piensen como yo y asumo una mayoría clara y absoluta de esto. Pero que no me cuenten cuentos de gestiones mágicas. Sé de dónde de viene el superávit y lo que importa al gobierno local que el bar de mi hermano, que no está en puerta del Sol, tenga más o menos clientes o si sus camareros cobran sus turnos a un sueldo digno.

    Lo tengo cristalino.

    Sobre la oposición, tendría que escribir otro artículo…

    Gracias por leer y por opinar. Creo que el fallo es gobernar sin diálogo. Por lo menos hablemos entre nosotros.

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  17. Gamela   02/01/2019 at 18:07

    Carla, necesitamos ese otro artículo sobre la “oposición” y sinceramente creo que es muy necesario que la gente conozca de primera mano la realidad de los políticos locales (en vivo y en directo!) antes del mes de mayo próximo!

    Algunos tenemos un dossier que nos gustaría contrastar para dejar negro sobre blanco lo que han supuesto estos cuatro años para las necesidades de la gente en relación a los cargos públicos que hemos colocado en este Concello de sordos!

    https://i.gal/gamelaVD

    Por cierto, estás invitada a participar…

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