Opinión por Carla Leiras | Os faltan ganas

Por o 11/09/2018 | Sección: Opinión,Opinión por Carla Leiras
Opinión por Carla Leiras | Os faltan ganas

Hace unos meses, el actor Antonio Banderas, en una entrevista en el Hormiguero, hablaba sobre sus diferentes experiencias de vida en España y norteamérica en referencia al tipo de sociedad y paradigmas económicos, y recalcaba la importancia de su afirmación “se hace país con la gente que se la juega”, “porque no hay sueños imposibles”, “si yo lo he conseguido, cualquiera puede” “pero hay que tener la capacidad de sacrificio para empeñarse” y se lamentaba de que “en España, el 75% de los estudiantes quieren ser funcionarios, mientras en otros países quieren ser emprendedores, pelear por sus ideas, y así surgen los facebooks y los googles”, y contaba la anécdota de cómo en una gala conoció al fundador de Uber y le relató cómo antes de dar su “pelotazo” estaba enormemente endeudado y había arriesgado todo su patrimonio para sacar adelante su idea empresarial, usándole como ejemplo de perfil a admirar e imitar.

En esa entrevista se podía entrever la condesecendencia con la que Banderas, un privilegiado actor y productor, de los mejores pagados del mundo, nos daba lecciones a los españoles sobre cómo somos conformistas y nos da pánico saltar al vacío a defender una idea, y preferimos siempre vivir a expensas de las empresas ajenas que sí “se la juegan”.

Primero, decir que para que una iniciativa empresarial prospere, solo hace falta “creer en los sueños”, es una estupidez soberana estilo Coelho. No existe manera lógica de comparar el mercado norteamericano con el nuestro, y mucho menos exportar el modelo laboral y económico. Para sacar adelante una gran empresa en nuestro país, hace falta, además de la idea innovadora, dinero: puesto que no hay respaldo gubernamental alguno para los emprendedores.

En España hay cientos y cientos de empresarios que tienen el valor de pelear por sus proyectos, claro que sí, pero muchos se ven asfixiados por enormes trabas, impuestos, obstáculos diarios para sacarlas adelante.

Igualmente hay cientos y cientos de chavales que tienen una idea novedosa, dentro de la tecnología, la sanidad… y que ven como su país no les apoya y deben marcharse porque los fondos para sus investigaciones o respaldos de I+D se invierten en otras cuestiones.

Emprender en España no es ninguna utopía. En cuanto al admirar al que se empeña hasta la camisa para defender una idea, ya pasa a diario. Hay tantísimas personas en nuestro país arruinadas por intentar sacar su empresa adelante, que es una falta de respeto pintarnos como unos conformistas adocenados que solo desean ser funcionarios. ¿Por qué esa encuesta arrojó tales resultados? seguramente porque muchos niños que contestaron, pasaron necesidad en sus casas, y tras el miedo reflejado en la cara de sus padres, recuerdan que algún familiar que tenía un contrato de funcionario no tuvo que pasar por eso porque tenía un trabajo que no podía perder. Esa, y no otra, sería la razón de que prefieran ese puesto, por la estabilidad que se le presupone. En nuestro país hay excelentes mentes que cada día emigran para buscar apoyo, inversión, subvenciones, becas, simplemente porque aquí se las niegan, no porque no quieran emprender, sino porque las
probabilidades de que sin posibilidades económicas se pueda sacar adelante un proyecto, son ínfimas.

¿Cuántas personas han puesto todo lo que tenían para sacar adelante sus negocios, les ha salido mal, y han tenido que buscar trabajo debajo de las piedras para conseguir enderezarse y mantener a su familia? ¿creemos que esas personas, a las que el país ha dejado a la deriva sin ningún apoyo, a las que los bancos han quitado sus casas o asfixiado con intereses usureros, van a volver a intentar la aventura? ¿le estamos exigiendo a nuestros padres, hermanos, que tengan todos una idea “puntera” con la que hacerse ricos? porque los facebook, googles, que menciona Banderas, son un porcentaje ínfimo, de las experiencias empresariales mundiales, rodeadas de leyendas urbanas, convertidas en utopías de cómo una pandilla de chavales empezaron desde un garaje de cero
para crear un imperio en pocos años.

¿Entendemos que quien se hace rico de la noche a la mañana no es casi nunca, como defiende Antonio, a base de esfuerzo e ingenio y creer en sus sueños, sino a base de explotación brutal de la fuerza de trabajo ajena? ¿se ha parado a comprobar las condiciones laborales que ofrecen quienes han hecho de esos gigantes unas empresas millonarias?

¿Sabemos lo que cobran los trabajadores de Amazon, donde un gran porcentaje son temporales, que encadenan contratos incluso de días de duración? ¿entendemos su impacto global en el pequeño comercio? ¿cómo y dónde fabrica nuestro gran héroe nacional Amancio Ortega? por supuesto que lo sabemos. Y como lo sabemos, que no nos los vengan a poner como ejemplo de nada a imitar. A menos que nuestro modelo de prosperidad de país, ese que Banderas asocia con “arriesgarse”, sea precisamente éste: el de la cúpula de adinerados que medran a costa de la precariedad del resto.

¿Qué pasa con los autónomos que cada día abren sus puertas y pelean contra las cuotas, contra el sistema impositivo, contra los meses malos, contra la precariedad que se ha hecho con el país y que tiene secuestrado el consumo? ¿ellos no son emprendedores? ¿solo lo son los que se han hecho ricos?

Pretender vendernos el modelo norteamericano de prosperidad “desde abajo” con ese tipo de ejemplos excepcionales, es una oda al neoliberalismo más atroz. Entendible por otra parte desde el punto de vista de alguien como Antonio Banderas, que nunca va a sufrir un corte de luz, a quien no le faltará un plato de comida caliente, y que no ha tenido que pedir dinero a su familia para afrontar la vuelta al cole de sus hijos, porque está instalado en el privilegio y desde el mismo, opinar de economía, trabajo, política… es condenadamente sencillo y parcial.

“Si puedo yo, puede todo el mundo”. Pues claro que no, Antonio, tú ganas casi nueve millones de euros por película, posición desde la cual deberías entenderte poco objetivo opinando de casi todo. Vives en una burbuja de lujos y protección, desde la que es muy sencillo empujar a nuestros jóvenes a pedir un préstamo para sacar adelante esa app tan puntera. ¿Crees que se lo dan a todos? ¿Crees que la gente trabaja por una miseria alquilando su fuerza de trabajo y su tiempo de vida para enriquecer a multinacionales millonarias por gusto y deporte? Pues no. Nuestro país es un agujero negro, quizás no lo recuerdas porque llevas muchos años arrullado por las mieles norteamericanas.

Pero tú no eres la regla, eres la excepción, y como privilegiado deberías mostrar respeto por la durísima situación que está atravesando España y ponerte en la piel de quienes intentan cambiar esto cada día. Sin pelotazos, sin ascensos millonarios, solo intentando llegar a fin de mes, y si pueden, crear algún puesto de trabajo.

Recibir lecciones de cómo gestionar un negocio de quien está instalado en la cúpula más absoluta es insultante. Vergüenza me daría ser malagueña y tener que usarte a ti de referente o mentor. Respeta a los que no han tenido tanta suerte, o por lo menos no insultes el trabajo de los que madrugan cada día para pagarse las facturas con su esfuerzo. Sin viajes de lujo, sin galas de alfombra roja, sin trajes de Armani ni estatuillas en su honor. Con ese esfuerzo anónimo, y con la solidaridad colectiva, con el sentimiento de comunidad, es con el que se “construye país”. No desde tu burbuja millonaria bebiendo AurumRed.

Portavoz de la asociación foro socioeducativo Os Ninguéns. Licenciada en derecho. Diplomada en mediación educativa y como formadora didáctica. Titulada en prevención- formación sobre VIH-SIDA y detección-tratamiento de patologías adictivas-drogodependencias.

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