Pobreza Sindical

Publicado por o día 07/08/2015 na sección de Opinión,Opinión por Carla Leiras

Pobreza Sindical

Etimológicamente la palabra sindicato proviene del griego, significa “síndico”. Con esto se definía en Atenas a la persona que defendía, el “protector”: luego devino en conceptuar todo aquello que fuera a favor de la comunidad y generara justicia o igualdad.

Durante los últimos diez años, el papel de los sindicatos (subvencionados) en la ciudad ha dado bandazos constantes, terminando desde luego en un concepto muy distinto al de los pioneros dirigentes de las luchas épicas del pasado. Desde el inmovilismo de sus cúpulas, que se muestran reticentes a dar paso a generaciones nuevas o a la tecnología, al enorme número de liberados que han pasado sus horas sindicales sin dar palo al agua, con honrosas excepciones, pasando por un descenso exponencial de movilización y fuerza reivindicativa, hacen mirar con nostalgia aquellas organizaciones tan sólidas que eran referente y guía de una valiente unión obrera sin sombra que no se podía comprar.

Hablando del momento actual, salvando las diferencias que sí hay entre unos y otros en cuanto a compromiso e intenciones, y respetando enormemente a aquellos sindicalistas históricos que en su día llevaron a la ciudad a la recuperación industrial, y pagaron con sudor y cárcel muchas de las victorias conseguidas a golpe de huelga, asamblea, manifiesto y convenios dignos, nos encontramos con que hoy gran parte de la pobreza de esta ciudad radica en la falta de trabajo, o en las condiciones precarias laborales de la mayoría: el filtro último para negociar estas condic iones fueron los sindicatos, conque entendemos que tienen que verse como una pieza clave para la lucha contra la pobreza, y deberían priorizar el combatir la misma tanto como sostener la educación o la sanidad.

Es un momento vital para que todos los movimientos sindicales y ciudadanos se posicionen en contra de las dramáticas situaciones que se están dando en Vigo y se coordinen por el bien común, por responsabilidad social. Sin importar que los pobres no paguen cuotas ni sostengan banderas.

Igualmente la posición frente al gravísimo problema con las trabajadoras sociales y su plantilla de Vigo ha sido absolutamente tibia, a comparación con los actos contundentes que se han llevado a cabo en otras cuestiones por parte de los comités de empresa como han podido ser Povisa o Citröen. Sin embargo esta plantilla, a pesar de haber denunciado la situación ante el Valedor, ante inspección de trabajo, ante el alcalde; de movilizarse en la calle, de pedir ayuda por todos los medios, se encuentra en la misma situación y no se les ha priorizado por ser un grupo reducido de unos veinte trabajadores.

Es necesario que la fuerza sindical se posicione en contra de unas políticas que permiten la sobreexplotación de un departamento que ha derivado en bajas psicológicas y en la desatención de una ciudad en temas tan graves como ayudas de emergencia o alternativas habitacionales, y que en este caso el comité de empresa se avenga a participar con los colectivos sociales para presionar entre todos hasta obtener una plantilla que cubra los ratios legales, y los vecinos en emergencia social no tarden diez meses en recibir un subsidio mínimo para comer.

Y es necesario que os plantéis en el campo laboral dejando de respaldar convenios que perpetúan las condiciones precarias de los trabajadores de Vigo.

Necesitamos volver a creer que la lucha contra la miseria de esta ciudad para turistas os importa algo, sin que sea un acto de fe como el de los que sostuvieron al Cristo de la Victoria en procesión.

OPINIÓN POR CARLA LEIRAS