Por Miguel Comesaña | El feminismo según la Real Academia Española es el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

Por o 27/03/2018 | Sección: Miguel Comesaña,Opinión
Por Miguel Comesaña | El feminismo según la Real Academia Española es el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.

Parece impensable que cualquier ciudadano moderno, hoy en día, no se declare feminista. Sin embargo, en la actualidad existe cierto resquemor hacia esta autodenominación. ¿Por que sucede? El movimiento feminista ha sido mancillado por parte de ciertos grupos, mayormente ideologizados, y ha sido utilizado como arma arrogadiza hacia los partidos considerados liberales o capitalistas y se han intentado corregir las “desigualdades” que sufren las mujeres en muchas facetas de la vida a golpe de ley o castigo. Pero, ¿en que están confundidos estos neofeminismos?

La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres no es una lucha de las mujeres contra los hombres. El hombre como individuo no tiene que estar discriminado por el hecho de serlo,así como tampoco debe estarlo la mujer. No se trata de definir si un hombre es mejor o peor que una mujer o que todos lo hombres de media son mejores o peores que las mujeres, son diferentes pero deben tener los mismos derechos porque son PERSONAS. ¿Las mujeres y los hombres son igual de inteligentes? No, son distintos, no existe solamente un tipo de inteligencia. Las cuotas y la paridad en el mundo laboral chocan de raíz con la realidad e idiosincrasia de las personas y atenta contra el principio de libertad. El marketing no tiene ninguna responsabilidad en micromachismos ya que solo buscan un beneficio económico, el modelo de publicidad responde al modelo de potencial cliente o comprador (el problema es la hipersexualización). En nuestra sociedad existe tanto discriminación al hombre como a la mujer, ya que en la persona se marca el sexo y se asocia a un tipo de comportamientos (los hombres no pueden llorar en público, las mujeres tienen que tener las piernas depiladas). La diferencia es que la discriminación de las mujeres supone una discriminación ecónomica, pero es una consecuencia, no un fin.

En España, sobre papel, los hombres como individuos tienen menos derechos que las mujeres ya que debido a la Ley de violencia de género el hombre es discriminado por pertenecer a un colectivo y está menormente protegido que las mujeres.

Para comprender nuestros comportamientos en el día a día e identificar si somos machistas, feministas o lógicos propongo un juego sobre el que muchos de vosotros os sentiréis identificados:

Una mujer y un hombre piden un agua y un whisky en una cafetería. El camarero le sirve el whisky a él y el agua a ella.

 1. ¿Es machista el camarero?

2. ¿El acto del camarero es machista?

3. ¿Su acto es producto de una sociedad machista?

4. ¿Que relevancia tiene la costumbre o estadísitica consciente del camarero donde más hombres piden whisky y dan por hecho esta circunstancia?

5. ¿Este acto machista ofende al hombre por el hecho de llamarle borracho o a la mujer porque no puede beber alcohol?

6. Y si los clientes no fuesen hombre y mujer. Un hombre de 65 años y otro de 20 piden agua y whisky y le sirven el whisky al de 65, ¿Qué sucede en ese caso?

Simplemente con este juego podemos discernir lo que son actitudes machistas que intentan denigrar a la mujer por el hecho de serlo, a que en una situación cotidiana donde se da una circunstancia hombre-mujer los actos pueden responder a circunstancias vividas. Si queremos descubrir porque los hombres beben más whisky que las mujeres podremos explicarlo más adelante.

Brecha salarial, ¿existe? Sí. Pero veamos porque y hagamos una lectura de los datos.

En primer lugar vamos a presentar una serie de datos, aunque son del 2014 nos sirven perfectamente para explicar la realidad laboral y salarial de España. Según datos del INE, de 2014 esta es la situación:

– Salario medio España:

        Hombres: 2125€.

        Mujeres: 1618€ (-24%)

– Salario medio España jornada completa:

        Hombres: 2254€.

        Mujeres: 1966€ (-13%)

– Salario medio jornada parcial:

        Hombres: 721€

        Mujeres: 690 (-4%)

– Salario medio por hora:

        Hombres: 12.5€/h

        Mujeres: 11€/h

– Salario medio España con mismo contrato, mismas horas, mismas condiciones laborales:

       Restauración:

           Hombres

           Mujeres (-3%)

       Oficina:

           Hombres

           Mujeres (-1%)

                                            (fuente: INE)

La principal  fuente de la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es debida a tres factores:

Las mujeres ocupan puestos de trabajo menos remunerados, trabajan menos horas y ocupan la mayor parte de contratos a tiempo parcial. Además, aunque ya en menor proporción las mujeres no ocupan puestos de gran responsabilidad o de grandes directivas debido a que su incorporación al mercado laboral es tardía y a otro motivo que comentaremos posteriormente. Más datos:

La brecha de empleo en España en 2013

       España -9.2

       OCDE -12.6

       Noruega -4.8

Brecha salarial por trabajos a tiempo completo 2010

       España 6.1

       Noruega 8.1

       Alemania 16.9

       OCDE 15.3

Los datos reflejan que en materia de brecha salarial y de empleo los datos no son nada malos. Sin embargo debemos hace una lectura de porqué se llega a esta situación y este análisis es elemental.

Según los últimos datos:

Las mujeres ocupan empleos relacionados con el comercio al por mayor y al por menor, actividades sanitarias y sociales, educación y hostelería , resultando un 52,1% de sus empleos.

Pero, ¿esto sucede porque a las mujeres no se les permite entrar en otras áreas? No. En aquellos países donde las mujeres gozan de mayores derechos y libertades, ellas prefieren trabajar en el sector servicios. Mientras que en los países donde gozan de menos libertades o países pobres no tienen libertad de elección y el trabajo el sector servicios disminuye tal como apreciamos en la segunda tabla.

Noruega es el caso más llamativo, este país fue reconocido por la ONU por ser la nación con menores desiguldades de género y curiosamente es en este país donde encontramos una brecha mayor de empleos masculinizados y feminizados, ya que ante la libre elección de mujeres y hombres de elegir un futuro laboral tienen tendencias que siguen su realidad biológica, ellas en el mundo de la sanidad y ellos en el de la construcción.

Una de las realidades que no debemos dejar de lado es la maternidad. Como se aprecia en la tabla el tener o no hijos afecta de diferente forma a hombres y mujeres. La maternidad es la mayor lacra para la carrera profesional de una mujer y es por la cúal muchas veces sufren discriminación laboral y son preguntadas si tienen pensado tener hijos en un futuro. Ellos, sin embargo, no ven afectadas sus carreras profesionales por esta circunstancia.

La segunda tabla refleja uno de los datos más importantes para mí. Las mujeres, de media, realizan casi el doble de trabajo no remunerado con respecto a los hombres. Es decir, su dedicación a las tareas del hogar, cuidado de familiares, hijos, personas enfermas o mayores es el doble que la de los hombres lo que supone un trabajo que no tiene remuneración económica al darse en el ámbito privado. Este hecho se da fundamentalmente debido a que la mujer ha estado históricamente al ámbito privado debido a que se dedicaba exclusivamente al cuidado de sus hijos y en consecuencia a los cuidados del hogar. Hoy, por tendencia y porque las mujeres siguen teniendo hijos las mujeres ocupan mayor tiempo de trabajo no remunerado. ¿Como luchamos frente a esta desigualdad?

Algunas de las propuestas para luchar frente a esta desigualdad salarial y desproporcional respecto a horas trabajadas y remuneración no es colocar a mujeres en trabajos más remunerados mediante cuotas sino que el estado reconozca ese trabajo e incentive la natalidad mediante ayudas o salarios maternales.  Solo con estas medidas y la igualación de la baja por maternidad con la de paternidad conseguiremos una igualdad libre e igual de hombres y mujeres frente al mercado laboral.

Es fácilmente desmontable el argumento de ciertos sectores que dicen que mujeres y hombres cobran distinto por mismo puesto de trabajo porque de ser así habría un 0% de paro femenino, ya que al empresario tendría mayor rentabilidad cobrando menos a los empleados, en este caso empleadas (además de ilegal).

Una de las lecturas que rechazan los adalides de la paridad son que los hombres y mujeres somos diferentes por nuestra biología, y es el contexto, la sociedad y la educación diferencial que nos dan las que nos perfilan nuestros gustos y predilecciones. Es decir, dicen que la circunstancia de que hombres y mujeres tengan diferentes posiciones en el mundo laboral es derivado del machismo de la sociedad y de que la sociedad nos dice lo que debemos de hacer y lo que no para cumplir con el modelo occidental de hombre y mujer.

Sin embargo, son diferentes estudios científicos de Anne Campbell y Simon Baron-Cohen quienes desmontan estas teorías en sus estudios, donde la predilección por algunas cosas u otras tiene mucho que ver con el porcentaje de testosterona o progesterona y el resultado cultural y educativo de las sociedad es producto de estos efectos. Dice Anne Campbell, psicóloga evolutiva, que sería muy difícil pensar que la teoría evolutiva no le hubiese dado a las mujeres herramientas para enfrentarse a la maternidad y eso hubiese cambiado sus características fisiológicas.

Este hecho no puede ser utilizado para prejuzgar a una mujer o un hombre por realizar una actividad mayoritariamente femenina o masculina, ya que esta circunstancia es transversal a todos los hechos que puedan darse y estaríamos ejerciendo un juicio colectivo a un individuo. Es decir, estamos diciendo que como pocas mujeres entienden de esto, tú por ser mujer no vas a entender de esto, o al contrario, como la mayoría de hombres no saben hacer esto, tú por ser hombre no sabes hacer esto.
En definitiva mujeres y hombres al igual que gallegos y andaluces somos diferentes pero no mejores o peores sino diferentes y diferentemente inteligentes desde una perspectiva colectiva. Este hecho no puede ser utilizado de pretexto para juzgar a los individuos por encontrarse dentro de estos colectivos ya que sufriría una discriminación por su colectivización. Debemos entender el origen de la brecha salarial ente hombres y mujeres para no caer en actitudes y reclamaciones populistas de prohibir la brecha salarial o imponer cuotas en la educación y en los puestos de trabajo. Debemos actuar con políticas dónde la maternidad no suponga un freno en la carrera laboral de la mujer y la dedicación de la vida privada del hogar quede repartida o reconocida, respetando siempre las decisiones de cada familia en el ámbito privado.
Somos ciudadanos.

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