Reformar un piso recién comprado: cómo planear los gastos

Por o 31/01/2017 | Sección: Hogar
Reformar un piso recién comprado: cómo planear los gastos

Una vivienda usada puede llegar a ser una vivienda nueva si ésta pasa por un período de reformas en su interior. De hecho, esta es una muy buena opción para hacerse con un piso, por un precio más asequible en el mercado que los que cuentan con obra nueva. Es el caso de las viviendas de bancos, todas ellas han sido usadas con anterioridad por alguien y, con independencia, del buen o mal uso que se le haya dado y los cuidados que hayan tenido sus anteriores propietarios, el desgaste es algo que no se puede evitar. Y es aquí donde entra el factor precio. En función de las reformas que haya que hacer, el precio del piso ha de ser menor porque la inversión que habrá que hacer a posteriori será más importante.

Para poder planear bien los gastos el primer paso a hacer es contar con un profesional que acuda al piso en el que se tenga interés y que haga una evaluación oportuna de su estado. Son los llamados tasadores y son imprescindibles a la hora de adquirir este tipo de viviendas. Por un lado, se podrá saber si el precio al que está a la venta es el que corresponde y, por otro, se podrá saber qué es lo que habrá que reformar.

Una vez que se sepa esto, hay que contactar con una (o mejor varias) compañías encargadas de hacer reformas para que hagan una valoración por su cuenta y ofrezcan un presupuesto, así como una aproximación del tiempo que requerirá toda la obra. Es importante saber en qué momento la casa será habitable, sobretodo, si se tiene que dejar otra en la que se esté de alquiler y para planificar la mudanza (con antelación, siempre sale más barata)

La diferencia de precios muchas veces se encuentra en la mano de obra, de ahí la importancia de comparar, pero también en los materiales que se eligen para la misma. Aquí es aconsejable no perder la perspectiva de que la vivienda es una inversión a largo plazo. Conviene planear unos gastos más elevados, si con ello se asegura una calidad que perdure (sino, lo más seguro es que lo que resultó más barato en su momento, acabe siendo más caro)

También hay que contar con las licencias oportunas. No son excesivamente caras y son más que recomendables. No sólo para evitar posibles quejas de los vecinos sino también para evitar problemas mayores. A este respecto, la empresa que se vaya a encargar de realizar las reformas ha de ofrecer la máxima seguridad durante el tiempo en que las lleve a cabo. Lo mismo que antes, es mejor optar por profesionales que ofrezcan garantías, aunque sean algo más costosos, que tener problemas mayores por un ahorro de dinero.

Es importante también que, a la hora de firmar el contrato, todos los puntos queden bien aclarados. Sobretodo en lo referente a los plazos de entrega. Esto quiere decir que algunos presupuestos pueden parecer más económicos, pero cuentan con cláusulas en las que se específica que si la reforma se alarga en el tiempo se cobra una cantidad extra por cada día que sea necesario. Aquí hay que ponerse firmes y pedir un plazo razonable, pero no ceder ante pagos extra, salvo en casos de fuerza mayor.