Retos ambientales: prevenir 250.000 defunciones entre 2030 y 2050

Por o 07/04/2017 | Sección: Medio Ambiente
Retos ambientales: prevenir 250.000 defunciones entre 2030 y 2050

Los mayores desafíos que tiene el ser humano en la actualidad están relacionados con el medio ambiente, por la relación que éste tiene con la salud y el bienestar de las personas. Fue el informe de Calidad del Aire en Europa, elaborado en 2015 por la Agencia Europea de Medio Ambiente, el que advirtió de que la contaminación del aire ocasiona más de 33.000 muertes prematuras al año, un fenómeno estrechamente relacionado con el cambio climático.

El dato era también recogido el año pasado, por la sexta edición del Observatorio de Salud y Medio Ambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable, al que también se sumaba la Red Española del Pacto Mundial. También se recogían las 60.000 muertes anuales derivadas de fenómenos meteorológicos extremos, tales como tormentas tropicales, huracanes o ciclones.

Además de los efectos que ya está teniendo, las previsiones no son nada halagüeñas. El mismo Observatorio recogía el cambio climático podría aumentar en un 20% el riesgo de sufrir hambre y malnutrición para 2050. Por otro lado, era la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) la que advertía en un informe ya en 2014 que el cambio climático puede causar la muerte de 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050.

Los retos que afronta la humanidad

Puede que el panorama se dibuje como catastrofista, pero el futuro aún es nuestro. La vigilancia para el cumplimiento de las leyes en materia ambiental en España y Europa, el buen seguimiento de los acuerdos internacionales y la participación activa en organismos internacionales, como la propia Unión Europea o la OMS, puede ayudar a prevenir.

Sin ir más allá del presente, hay que considerar los efectos perjudiciales que ciertos factores medioambientales tienen hoy con nuestra salud, y que son recogidos por el mismo Ministerio de Sanidad: enfermedades respiratorias como el asma o las alergias, trastornos neurológicos de desarrollo por los metales pesados, cáncer infantil por agentes físicos, químicos y biológicos, problemas inmunológicos por el uso de plaguicidas o por la radiación ultravioleta (que también inciden en el cáncer de piel), y problemas de aprendizaje de los escolares por los altos niveles de ruido, que también han demostrado los investigadores.

Responsabilidades del ciudadano

Cierto es que la ciudadanía suele percibir el problema como una cuestión gubernamental, y de hecho lo es. Pero vigilar por que se cumplan la legislación y los acuerdos, ejerciendo presión para que así sea, también es su responsabilidad. El Acuerdo de París de 2015, por ejemplo, recogía el compromiso de los países de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2oC, tomando como referencia los niveles preindustriales.

Solemos actuar solo sobre el foco, sobre lo que se ve, y no sobre la raíz del problema. El ambiente también tiene su influencia, por ejemplo, en los niveles de estrés, por causas como el ruido, el tráfico intenso o la contaminación. Pero, para relajar y reducir los niveles de estrés, no se va más allá de soluciones como el masaje craneal, como este tipo de masajeadores. Y es más lo que se puede hacer.

Los expertos apelan siempre a actuar con responsabilidad, siendo muy importante inspirar a las nuevas generaciones. Su interés por la naturaleza puede desarrollarse con actividades tan dispares como la planificación de jardines o las salidas al campo, pero son sus tutores, en casa y en el colegio, los que deben ayudar a despertar ese interés. Una sesión con jardineros en Madrid que conlleve la observación del trabajo de empresas como Jardineria Bajalica, la elaboración de un herbario o el diseño de un cartel para promover el reciclaje pueden marcar la diferencia.

Sobre esto mismo reflexionaba el divulgador ambiental y escritor José Luis Gallego para eldiario.es, en su artículo Del niño de Félix al chaval de móvil. Le preocupaba que, con cada avance tecnológico nos estemos alejando un poco más de la naturaleza, y una de los principales escollos de la conservación de la naturaleza es el desencuentro con los jóvenes. Hay que propiciar el encuentro, escribía Gallego, arrancar a los jóvenes de los brazos de la tecnología y llevarlos al campo.

Formación y concienciación, la clave

Que la formación y la concienciación sean la clave es evidente. No solo en el ámbito de la salud, no es solo estudiar para asistente de anestesiología, una carrera de asistente en medicina, o para ser médico. Es hacerlo considerando la transversalidad de la cuestión medioambiental, en este caso, desde la óptica de cómo los factores medioambientales inciden en la salud. Es también promover el I+D+i.

El Observatorio Salud y Medio Ambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable hacía llegar recomendaciones a la ciudadanía para combatir el cambio climático. Algunos de ellos eran aprovechar al máximo la luz natural y apagar las luces, utilizar los electrodomésticos a plena carga, usar los termostatos programables para regular la temperatura, recurrir a las fuentes de energía renovables, utilizar el transporte público, consumir productos locales y de temporada y minimizar el uso de productos desechables y reciclar, además de ahorrar en el consumo de agua.

En cualquier acción que implique contratar una empresa externa, como la tala de árboles en Madrid o la poda en altura, debe quedar garantizado que se cumple con la normativa vigente, que se vela por el medio ambiente. Es decir, hay que contar con compañías como Branco Bajalica, que cuenten con conocimiento suficiente y mucho conocimiento a sus espaldas de los procesos y técnicas.

Cuenta cada detalle, y si bien una persona por sí sola no puede controlar lo que pasa más allá de su zona, hay que considerar la máxima medioambiental “Piensa globalmente, actúa localmente”. Es decir, se trata de cumplir con sugerencias prácticas bajo la óptica de la responsabilidad individual, colectiva y social.

Que eso podría tener beneficios palpables y manifiestos sobre una comunidad entera se observa en una de las acciones más recomendadas de los conjuntos de buenas prácticas: consumir productos de proximidad. Es un gesto que, compartido por muchos, puede revertir los efectos perjudiciales del transporte de productos desde lugares remotos, a la vez que beneficiaría a los miembros de la comunidad, generando empleo.

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