“Sentimos pura vergüenza”

Publicado por o día 06/05/2016 na sección de A Nosa Xente,Social,Vigo

“Sentimos pura vergüenza”

Rita Gallego y Alberto Carreira (foto adjunta), voluntarios del colectivo vigués A Nosa Xente, que actualmente se encuentran sobre el terreno en el campo de Idomeni en Grecia, aseguran sentir pura vergüenza ante la gestión europea de la crisis de los exiliados, por las durísimas situaciones que están presenciando.

Refieren que la intención de desalojo del campo está provocando incidentes graves y que la situación es crítica por la tensión creciente.

Relatan una revuelta llevada a cabo hoy por los migrantes, que protestaron por el insostenible clima y clamaron que se abriesen las vallas para continuar hacia el norte de Europa. Durante la misma se produjeron ciertos disturbios con fuerte presencia de seguridad.

Además, esta tarde un muchacho de quince años ha intentado quitarse la vida mediante ahorcamiento en las vías del tren. El terrible suceso afortunadamente ha terminado con él indemne.

Los planes de reasentamiento según fuentes del gobierno incluyen realojar aproximadamente a 4.500 personas, de las más de 10.000 que actualmente pueblan el campo, en el norte del país, en los alrededores de la ciudad de Salónica, en un nuevo recinto de acogida que procede de la readaptación de almacenes y supermercados vacíos.

Los voluntarios vigueses califican el día a día que padecen los exiliados en Idomeni como “un infierno en vida, un ataque a los derechos fundamentales y un auténtico y vergonzante genocidio. Antes, Europa era un modelo a imitar, ahora nos da vergüenza, porque es un símbolo del desprecio al derecho de asilo”.

También hablan del admirable instinto de supervivencia de los “mal llamados refugiados” y la enorme generosidad de las familias, que a pesar de estar viviendo sin poder atender sus necesidades más básicas conservan la sonrisa y la humanidad, ni siquiera mostrando señales de rencor: “sólo quieren despertar de esa pesadilla”.

Destacan la gran labor de voluntariado de muchos compañeros españoles que se están dejando la piel en turnos incansables para ayudar en todo lo posible, en un entorno en el que ni siquiera pueden comunicarse debidamente con los afectados por la diferencia idiomática pero en el que sin embargo se ha tejido una enorme red de apoyo sólida y muy eficiente.

Igualmente la situación es dramática y sus intentos no hacen sino paliar un escenario que les hace sentir “vergüenza y terribles recuerdos de otras épocas que ya hicieron avergonzarse a toda una nación. Pero la historia se repite”.

PRENSA A NOSA XENTE