Situación deportiva de un alevín de 11 años retenido por el Chapela F.C

Publicado por o día 05/12/2014 na sección de Opinión,Vigo

Situación deportiva de un alevín de 11 años retenido por el Chapela F.C

ESTAMOS HABLANDO DE NIÑOS…

Cuando un club, rectifico nada más empezar en este caso y digo, cuando un presidente de un club de futbol ejerce su derecho de retención de un jugador de 10 años no concediéndole la carta de libertad en el momento en que sus padres la solicitan por motivos estrictamente personales y familiares se está contraviniendo o vulnerando un derecho básico y reconocido constitucionalmente como es el de la libertad de movimiento y se le está privando al menor de poder practicar su deporte favorito.

Por este motivo aunque sea un derecho que pueda ejercer legítimamente un club , el derecho de retención de un niño en una categoría base atenta directamente contra la propia naturaleza del deporte. El problema no está en la norma en sí, ya que se establece para proteger en cierto modo a los clubes pequeños de los grandes sino en el mal uso que hacen de ella algunos directivos.

¿Es esta práctica ética dentro de las categorías base?,¿dónde quedan los derechos del niño?

Lo que está demostrado es que los menores pagan las consecuencias de las rivalidades entre clubes locales o incluso las desavenencias entre padres y directiva. Otras veces son provocados por los aires de grandeza de personas que asumen cargos por el simple hecho de tener un título en esta vida porque sinceramente, para trabajar con niños en el mundo del deporte hay que tener vocación, conocimientos y mucha empatía.

Por supuesto que los clubes realizan una labor encomiable de formación deportiva y en valores de nuestros hijos, labor por la que pagamos religiosamente y todo es maravilloso hasta que tomas la decisión como padre o madre de que prefieres que entrene más cerca de casa, por poner un ejemplo y como es nuestro caso. Es en este momento en el que se dan de bruces los famosos “derechos de formación” con las libertades individuales y el derecho a seguir practicando deporte. La pregunta es ¿ cuál prevalece sobre cuál?

Lo peor es la sensación de impotencia que produce ver como un niño, en este caso mi hijo, se va a quedar sin poder competir toda una temporada debido a que no le firman su carta de libertad en el que hasta ahora era su club y en el que por cierto siempre ha estado contento; ver como vulneran sus derechos y quiebran la propia esencia e idiosincrasia del deporte y los valores que con él se quieren transmitir: “ jugar es siempre y por encima del todo un derecho inalienable y la esencia del mismo fútbol”. He leído esta frase en algún sitio y representa en pocas palabras lo que después de todo esto quería expresar.

OPINIÓN BELÉN ABILLEIRA