23/03 – Touporroutou da lúa e do sol

Publicado por o día 22/03/2014 na sección de Eventos

23/03 – Touporroutou da lúa e do sol

La Fundación Novacaixagalicia acogerá en su centro cultural de Vigo la obra de teatro infantil de Roberto Vidal Bolaño titulada “Touporroutou da lúa e do sol“. La función tendrá lugar el domingo 23 de marzo a las 18.00 h en Vigo, estando las entradas ya a la venta a través de servinova.com. La representación está recomendada para niños y niñas mayores de siete años.

Touporroutou da lúa e do sol, «farsa choqueira para actores y muñecos, o viceversa», como se define en el folleto de mano, es una obra en la que cuatro titiriteros cuentan, ayudados de los más diversos elementos, historias sobre el origen de la luna, el sol, los días, las noches, el diluvio universal y de cómo acertar con los tesoros y tratar a los mouros, las hadas y, sobre todo, las serpientes y los gigantes que guardan los tesoros.

Y cómo, al fin y al cabo, hace falta usar el mejor tesoro: la imaginación. La gran Catarina y el protestón, pero eterno compañero de viajes, Ramiro de Blas, van a introducir la representación del Touporroutou da lúa e do sol, entre los juegos y las peleas, las lágrimas del sol y de la luna, que primero dieron oro y plata, y luego agotaron esos materiales preciosos para verter sobre la tierra agua. Tanto lloraron que se inundó incluso el infierno. Esta leyenda ilustrará al público sobre el nacimiento de las nubes, que ocultaban los enfados del sol y de la luna, los truenos y los llantos que incluso provocaron un diluvio universal para el cual Noé preparó un arca en la que encontrarían cobijo y salvación todas las especies del mundo, según la literatura de la tradición. Como en esas aguas revueltas los demonios acarreaban los tesoros y podían ser descubiertos por alguna moza valiente, adoptaron otras figuras para camuflar sus mezquinas artimañas. Desde entonces, se dice que Galicia guarda muchos tesoros custodiados por serpientes, hadas, mouros, enanos o gigantes, y que quien los encuentra puede tener felicidad o desgracia. Catarina concluye diciendo que el mejor tesoro está en uno mismo, no en las cosas que se almacenan, sino en la cantidad de cosas que se tienen para poder contar: «Y así, sin más vuelta, damos por terminada esta farsa choqueira, a la que dimos en llamar Touporroutou da lúa e do sol, por lo mal liada y enredosa. Esperamos que fuera de vuestro agrado. Y si no fue así, no nos lo tengáis en cuenta. Nosotros solo somos responsables de los decires, y de intentar dar vida a estos muñecos lixosos. Las historias no son nuestras, son de todos. Se las contaban los abuelos a los nietos, o los padres a los hijos, al calor de un fuego en la noche o para bien llevar la longitud de los inviernos, cuando los saberes pasaban de unos a otros, convertidos en leyendas, dichos, cuentos o consejos. E incluso hay alguno que le arrancamos alevosa y traidoramente a un tal Álvaro Cunqueiro, de quien, es de suponer, habréis oído hablar. Si son o no verdaderos, poco importa. Son la manera en que, otros antes que nosotros, se explicaron a sí mismos y nos explicaron a todos el origen de las cosas que importan y algunos de los muchos misterios que se esconden en las profundidades del universo mundo». Pero no olvida añadir Ramiro, preocupado también por la hacienda, que «debería ser un castigo saber tanto de tesoros y tener que comer del aire».