Un monstruo invisible: el TTIP

Publicado por o día 06/04/2015 na sección de Opinión,Opinión por Carla Leiras

Un monstruo invisible: el TTIP

Observando la repercusión social de la concienciación sobre el Tratado, llama la atención la desinformación que impera sobre los efectos del mismo.

Hay que recordar que el impacto de este acuerdo no es solo para terceros países. Tiene repercusión nacional, autonómica, municipal… conque las candidaturas locales que acudirán a las próximas elecciones de mayo deben estar informadas de las consecuencias que podría tener el Tratado tras su eventual aprobación para poder pelear desde ahora mismo contra estas “chaquetas de fuerza”.

El único punto positivo que podemos extraer de este caballo de Troya negociado por lobbies es que parte de la población se ha escandalizado tanto al comprobar los procedimientos de decisión interna que han comenzado a cuestionarse el modelo de democracia representativa; un sistema de cartón piedra que anula totalmente la voluntad real del ciudadano.

Igualmente, la moneda única y el modelo de integración propuesto por la UE han atentado duramente contra el bienestar social; en las elecciones europeas ya se ha mostrado el descenso de aceptación de este modelo y se empieza a atisbar una fuerte conciencia antieuropeísta: debemos conseguir enfocar esta brecha incipiente de manera que haya una intención unánime de frenar la ofensiva neoliberal.

Hay que recordar que la postura de Grecia es clave para romper la unanimidad decisoria sobre el TTIP, ya que si consigue romper el primer filtro posteriormente va a ser muy complicado obtener una vuelta atrás. En este sentido es del todo posible que se intente un chantaje por parte de los poderes multinacionales, facilitando la negociación de la deuda griega a cambio de obtener su apoyo en este modelo de tratado, al que por el momento se ha mostrado rotundamente contrario Syriza.

La cuestión de la propiedad intelectual en el TTIP es importante también: en cuanto al acceso a los medicamentos, los regímenes comerciales están directamente relacionados con la capacidad de consecución de algunos de ellos; recordemos la situación de los enfermos de hepatitis C que son víctimas de las reglas de protección de patentes, responsables directas de su retención.

En cuanto a los escépticos que consideran que el TTIP no tiene aplicaciones localistas, recordamos que la UE tiene que decidir qué parte del presupuesto se gasta en servicios locales (en los que entra en lo posible matizar en los pliegos cuestiones sobre el SMI, por ejemplo): en el tratado con Canadá sí se decidió y firmó no incluir ciertas competencias locales, lo cual nos dice que estas negociaciones se entrometen en el ámbito local y autonómico; por ejemplo recordemos que habría una lista de servicios públicos que regularía los que no se pueden privatizar , pudiendo fijarse una muy reducida, esto supone una cláusula sin vuelta atrás sobre el nivel de liberalización.

Y hay que llamar la atención sobre un proceso de ajuste legal que baraja este tipo de tratado llamado cooperación reguladora: un mecanismo que incluye un consejo de cooperación que se traduciría en que las empresas tuviesen acceso a los procesos legislativos antes que los propios europarlamentarios, pudiendo coescribir la legislación, procurándose informes favorables a sus intereses con los que doblegar el destino final de estas normas.

También se debe recordar que el “hermano mayor” del TTIP es el Acuerdo Integral de Economía y Comercio que se ha negociado desde la UE con Canadá (CETA) y cuyos efectos pueden ver la luz a partir del 2016. Si se aprueba éste de manera definitiva será mucho más complicado oponerse al otro.

El PP y los liberales europeos defienden la aberración jurídica que supone el sistema de arbitraje privado, un mecanismo totalmente interesado, opaco y oportunista que afectaría a la imparcialidad de cualquier decisión que toque los intereses de las multinacionales; debemos aprovechar las fisuras que la ciudadanía está observando en este tipo de políticas comerciales y abrir la brecha contra el TTIP hasta hacerlo totalmente marginal: debemos recuperar la soberanía y hacer de la lucha antiglobalización y contra la pérdida de control económico uno de nuestros principales caballos de batalla, ya que este tipo de instrumento multinacional cimenta y perpetúa un sistema asesino que acabará extinguiendo los derechos fundamentales y las libertades más básicas.

Cientos de organizaciones comienzan a cuestionarse el tratado y empiezan a investigar el impacto de las políticas comerciales sobre nuestras vidas, hilándolo con el monstruo terrorista que es el capitalismo salvaje, que sigue siendo la mayor causa de genocidio e indignidad: que cada uno reflexione en qué medida su vida se ve afectada por esta trampa mortal que nos reduce a elementos productivos sin identidad ni alma.