Una casa donde nadie vive: en apoyo al CSOA de la RSP

Artículo de opinión por Óscar González
Publicado por o día 02/10/2016 na sección de Opinión,Opinión por Oscar González

Una casa donde nadie vive: en apoyo al CSOA de la RSP

Es difícil escribir unas líneas de apoyo a las compañeras de la RSP de Vigo sin que lo primero que a uno le venga a la cabeza sean aquellos versos de Brecht sobre los que luchan toda la vida, los imprescindibles. Para mí, ellas lo son.

Porque cuando la gran juerga que se corrieron unos cuantos a costa de todos se convirtió en «la crisis» y dejó al pueblo sin trabajo, en pelotas y en la puta calle, un pequeño grupo de personas decidieron no quedarse cruzadas de brazos y poner en marcha un proyecto de organización solidaria fuera del asistencialismo, esa limosna que tanto bien nos hace para la conciencia a los que aún comemos tres veces al día.

Porque en poco más de dos años de vida se han convertido en uno de los referentes para los que creemos que las cosas se pueden hacer de otro modo, que las personas tienen un valor intrínseco fuera de su situación económica y que los problemas sociales se afrontan con más fuerza si a tu lado hay otros cien brazos que luchan contigo.

Porque son personas honestas y coherentes, especiales sin nada que los haga distintos a cualquiera de nosotros. Son esa parte del pueblo que nos enorgullece y nos da aliento cuando, por enésima vez, perdemos la fe en nuestros iguales; la que nos dice que no basta con mirar y quejarse, que hay que remangarse y bajar al fango. Que no basta con darle de comer al cuerpo, también hay que alimentar la inteligencia, o estaremos saciados y desarmados.

Ese tipo de personas que «okupan» una casa en ruinas y la convierten en un centro social. Que invierten centenares de horas en limpiarla de toda la mierda que años y años de desidia y absoluto abandono han acumulado en su interior. Que pintan las paredes y recogen las «chutas» que, como hongos siniestros, han crecido al arrullo del silencio frío del abandono.

Que convierten salones vacíos en aulas para niños y adultos, porque la educación crea personas libres y esa libertad no puede ser, cada vez más, un lujo. Que hacen aquello que las instituciones se niegan a hacer. Que dan armas al pueblo sin quebrantar una sola ley.

Bueno, una sí.

Aquella que dice que es correcto mantener un inmueble en desuso durante décadas mientras se va convirtiendo poco a poco en una fuente potencial problemas para su barrio, pero es ilegal que sea restaurado y puesto al servicio de aquellas personas que lo necesiten, porque a un heredero que reside en Alemania ha empezado a preocuparle «aquel inmueble que tenía papá en Vigo» a raíz de la okupación. Las miserias del ser humano. La ley que es ley pero no justicia. La que creó y seguirá creando Antígonas.

Por ello, esta semana se fallará el recurso interpuesto contra la sentencia que condenó a la Red a abandonar el inmueble y a su portavoz Elisa, a una multa de 800 euros. Una condena legal pero sin duda injusta, pues nadie debería tener que pagar precio alguno por ayudar al pueblo que lo necesita. Pero este es el país donde se llama rescate al secuestro e historiador a Pío Moa, así que tampoco sorprende.

Si la sentencia es confirmatoria de la primera instancia, pronto la casa de Hispanidad 73 volverá a ser un lugar silencioso y vacío, de ventanas rotas y yerbas que crecen altas como la puerta principal. Y volverá a ser tan solo otro edificio muerto, un cascarón sin alma a la espera de ser llenado de nuevo. La RSP seguirá su actividad en otro sitio, quizá con otras caras y otros nombres, pero estos dos años de actividad continuada, de lucha y reivindicación, de apoyo y solidaridad, de debate y cultura, habrán quedado para siempre en la historia de esta ciudad y todas las implicadas, en las memorias y los corazones de aquellos a los que, de una manera u otra, nos inspiráis y dais ejemplo día a día.

Tom Waits escribió “Casa donde nadie vive”, y he escogido ese título por una de sus estrofas:

“¿Qué hace grande a una casa?/No es el tejado o las puertas…/Si hay amor en una casa/Es un palacio, seguro./Sin él, no será más que una casa…/una casa en la que no vive nadie”.

Así que, esté donde esté el futuro de la Red… será un palacio, seguro.

Es un honor ser una pequeña parte de esta lucha.