Una Comisión de Investigación del Álvaro Cunqueiro, tan necesaria como imposible

Publicado por o día 14/09/2015 na sección de Opinión,Opinión por Miguel Diéguez

Una Comisión de Investigación del Álvaro Cunqueiro, tan necesaria como imposible

Este martes, el Pleno del Parlamento de Galicia debatirá largo y tendido sobre la situación del Hospital Álvaro Cunqueiro. Y es que hasta en tres puntos del orden del día aparecerá la problemática del nuevo hospital, tanto por propuestas de la oposición, entre ellas la pregunta a Feijóo que realizará el PSOE, como por iniciativa del Gobierno de la Xunta, en particular de la Consejera de Sanidad Rocío Mosquera.

Como se puede comprobar en la documentación de la convocatoria, la consejera Mosquera registró esta petición de comparecencia propia el 2 de septiembre, esto es, justo el día antes de la histórica manifestación, demostrando que le daba absolutamente igual lo que pasase el día siguiente. A su propia iniciativa se ha sumado la petición de AGE para que compareciese, que, por motivos obvios, se unifican.

Sin embargo, el punto del orden del día más intenso sobre el hospital parece que será el punto 2, en el que los Grupos Parlamentarios de BNG y AGE solicitarán la creación de una Comisión de Investigación que aclare todos los detalles sobre cómo se ha otorgado y construido el Álvaro Cunqueiro.

La propuesta, desde luego, es una gran iniciativa, y más que necesaria si tenemos en cuenta que el gasto total del proyecto ha aumentado en 1.100 millones de euros para tener menos camas, salas de radiología sin aislar y ratones en las habitaciones.

De crearse dicha Comisión, esta podría volver a solicitar a la Xunta la entrega del informe realizado por Price Waterhouse Coopers, en el que supuestamente se argumentaban los motivos para conceder la obra y la gestión a la Unión Temporal de Empresas (UTE) que lo gestiona ahora mismo. Cierto es que Feijóo podría negarse, pero debería dar respuesta motivada sobre su negativa por escrito. Sería más que interesante, e incluso divertido, ver a su equipo de prensa y a su equipo jurídico devanarse los sesos para encontrar una excusa decente a la negativa a facilitar información a una Comisión Parlamentaria.

No sólo sería el informe de Price Waterhouse Coopers lo que afloraría en los documentos. Tener pleno acceso a toda la documentación permitiría saber con exactitud, por ejemplo, de dónde han salido con exactitud los 315 millones que supuestamente debía aportar la UTE, o a cuántos trabajadores portugueses han subcontratado para la obra, aprovechándose de su necesidad de trabajo para abaratar los costes, ofreciéndoles unas condiciones inferiores a las españolas (que ya es decir).

La Comisión tendría capacidad de citar a cualquier persona, tal como señala el artículo 52.2 del Reglamento del Parlamento de Galicia. Cuando estas personas fuesen autoridades o funcionarios, estarían obligadas a comparecer y entregar la documentación solicitada; en caso de no hacerlo, dicho hecho sería comunicado a su superior por si procediese dictar algún tipo de sanción.

Además, esta Comisión debería redactar un informe con todo lo investigado, formulando sus conclusiones. Este informe debería ser debatido con posterioridad en el Parlamento Gallego, lo que permitiría no dar descanso a Feijóo hasta que no se resolviesen todos los problemas e irregularidades que rodean al hospital.

Sería magnífica tal Comisión de Investigación, ¿verdad? Probablemente no, ya que, lógicamente el PP tendría mayoría también en esa Comisión. Pero no parece que se vayan a arriesgar siquiera a ello, pudiendo rechazar la propuesta sin más en el Pleno de este martes.

Eso sí, será interesante saber si el PSOE repetirá su voto en contra como hizo ante la solicitud de una Comisión de Investigación como hizo tras el accidente de Angrois, o si esta vez se posicionará a favor.

Aunque no vaya a tener un efecto determinante, mi más sincera enhorabuena a AGE y BNG por la propuesta. Que el PP (y veremos si el PSOE) se tenga que oponer de nuevo a una Comisión de Investigación es ya un gran resultado de la propuesta.

OPINIÓN POR MIGUEL DIÉGUEZ