Valoración de los resultados en Galicia y Euskadi de José Luis Ábalos

El secretario de Organización del PSOE destaca “la normalidad” en una jornada electoral atípica por la crisis del Covid19.
Publicado por o día 13/07/2020 na sección de Galicia,Política,PSOE

Valoración de los resultados en Galicia y Euskadi de José Luis Ábalos

Gallegos y vascos han celebrado este domingo unas elecciones atípicas. Han sido las más singulares de nuestra democracia por desarrollarse en una situación centrada la crisis del COVID19 y por haberse producido inmediatamente después de que el Gobierno de España y el conjunto de las fuerzas políticas hayan tenido que tomar muchas decisiones de mucha trascendencia para el país y muy próximos al fin del Estado de Alarma.

Por ello valoramos positivamente la participación, aunque ha sido más baja aunque ha sido más baja que en otras ocasiones. Gallegos y vascos que han ido a votar con normalidad, pese a las condiciones difíciles y de lógica incertidumbre.

Estamos ante elecciones de ámbito autonómico en dos comunidades singulares con antecedentes y dinámicas muy diferentes. Es importante que tengamos esto claro para hacer las lecturas de los resultados en dos ccaa muy singulares.

En el caso de Euskadi, el PSOE mejora sus resultados y responde a las expectativas de la campaña en la que planteamos al PSE-EE como un garante del equilibrio y como protagonista del cogobierno. Los electores vascos han valorado positivamente esa fórmula de coalición, de su gestión, y se produce una renovación que en este caso supera la mayoría absoluta.

Estas eran unas elecciones en clara clave autonómica, pero no ha sido interpretado así por el conjunto de fuerzas políticas, concretamente las nacionales. En el caso del PP hemos visto dos estrategias muy diferenciadas. En Galicia en torno a Feijoó, donde las siglas han pasado más desapercibidas, donde la presencia de la dirección nacional ha sido menor, y donde ha habido gestos claros de distanciamiento de la estrategia a nivel nacional, cosa que no ha ocurrido en el País Vasco, donde claramente la estrategia y el proyecto del señor Casado se ha impuesto quitando al referente orgánico que tenían, planteando una coalición que no quiso asumir Feijoó, y también un discurso político muy distinto al que se ha mantenido en Galicia.

La única interferencia clara de un partido nacional ha sido en el ámbito de Euskadi y no ha salido bien. Hay fórmulas que no suman sino que han restado con claridad. PP y Cs deben reflexionar porque ellos tenían un proyecto que llegaron a llamar España Suma y que su primera puesta en marcha, en Euskadi, con una presencia poco significativa, cabía suponer que unir fuerzas daría buenos resultados y no ha sido así. En el caso de Ciudadanos debe reflexionar que, cada vez que se acerca al Partido Popular, las cosas no le van mejor.

En el caso de Galicia, hemos conseguido el mismo resultado que teníamos, pero no es el resultado que nos hubiera gustado, es un resultado que nos parece insuficiente. Hemos perdido la segunda posición si bien tampoco es que la tuviéramos porque estábamos igualados en número de escaños con las coaliciones de Podemos, aunque teníamos menos votos que los que sacó Podemos, pero sí que es verdad que la desaparición de la representación política de Podemos ha girado sobre el nacionalismo gallego y ha hecho que hayamos perdido esa segunda posición y quedemos en tercera posición.

El gran beneficiado de la falta de representación de Podemos ha sido el BNG. Feijoó ha renovado su mayoría absoluta y lo más destacable es la normalidad en una jornada atípica y difícil con resultados que apuntan a la continuidad y en dos comunidades autónomas con un panorama político muy particular. Hay que acostumbrarse a que el electorado, en cada elección, sabe discernir cuándo vota nacional, autonómico y local. El voto puede diferenciarse según las elecciones.

 El Partido Socialista Gallego estrenaba candidatura con un liderazgo de tres meses de presencia en el Parlamento gallego. Esperemos que se consolide con la representación obtenida y seguimos manteniendo un ámbito de representación importante: con tres diputaciones y con las alcaldías en las principales ciudades gallegas.

Y en Euskadi las expectativas se han cumplido. Establecer un punto de moderación y equilibrio frente al nacionalismo con políticas de acuerdo y consenso que hay en Euskadi.

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