Yo también soy Alfon

Quizás hay quien todavía no conozca a Alfon, un chaval de Vallekas, aficionado del Rayo, antifascista y militante activo de toda causa social que se mueva por el barrio. Para quien no conozca su caso, Alfon sufrió no uno, sino dos montajes policiales, uno en el que se le acusaba de haber agredido a un policía, y otro durante la huelga general del 14 de noviembre de 2012 (de cuando aún se convocaba huelgas generales).

Debido a estos dos montajes policiales, Alfon ha sido condenado a entrar con una pena de prisión de 4 años. 4 años que le van a hacer comerse, sin permisos como a Bárcenas, ni celdas de lujo, ni otra cosa que no sea represión y aislamiento por ejercer su derecho a la huelga.

Ayer Alfon era detenido, rodeado de su familia y amigos, que le rodearon hasta el mismo momento de la detención para apoyarle, para que entre en prisión con la cabeza bien alta y sabiendo que tiene todo un barrio detrás apoyándole. Alfon entró en el furgón policial mientras los antidisturbios cargaban contra las personas pacíficamente concentradas y agredían a periodistas que cubrían la acción, mientras miles de personas seguíamos lo que ocurría a través del streaming y de Twitter, muriéndonos de rabia y sintiéndonos inútiles a cientos de kilómetros de distancia.

Cuando digo “yo soy Alfon” no es una pose, es un hecho. Yo, y tantísimos otros chavales y chavalas que participamos en aquellas huelgas de 2012. A él le tenían más ganas, pero como le tocó a él podía haberle tocado a muchas otras personas.

Y es que hay momento que no olvidaré jamás, cuando, en la huelga general del 29M de 2012, tres policías me pararon dentro del piquete de Ciudad Universitaria para registrarme. De aquella era (aún más) un criajo inexperto, y mientras me quitaban la mochila, me disponía a esperar de pie.

Tuve la inmensa suerte de que un compa de la UGT se dio cuenta de que me estaban registrando, y empezó a gritar y llamar a la gente. Se plantó delante de los 3 policías gritando “la mochila se la registráis a la vista de todos”.

Yo tuve la suerte de que me registraron con 50 testigos, y meterme unas tijeras, una navaja o piedras era imposible delante de tanta gente. Alfon no la tuvo.

También soy Alfon porque mientras tengamos al PP en el Gobierno y la Ley Mordaza aprobada, el día menos pensado me encuentro delante de un juzgado por manifestarme o ejercer mi derecho a la huelga. O me denuncian por el contenido de mis tweets mientras fascistas twitean con total tranquilidad sin que el Ministro de Interior mueva un dedo.

Con Alfon entra en la cárcel un pedazo de todos quienes queremos un país para los y las trabajadoras, un país para quienes hemos visto a nuestras madres llegar a casa y tomar un calmante para aguantar el dolor de volver molida del curro.

No podemos abandonarle. No se deja atrás a ninguna de las nuestras, ni a ninguno de los nuestros. A Alfon lo tenemos que sacar de la celda, denunciando cada día que pase allí. Diciendo bien alto que quien quiera defender presos políticos, tiene unos cuantos bien cerquita de casa. Repitiendo, hasta la náusea si hace falta, que lo queremos de vuelta, que lo queremos en su casa, que queremos ver a su madre llorar, pero de felicidad al abrazarlo.

Alfon, amigo, estamos contigo.

OPINIÓN POR MIGUEL DIÉGUEZ

Vigués. 23 años, estudiante de Derecho. Siempre le agradeceré a mi madre que mis regalos de pequeño fuesen libros. Algún día le contaré a los nietos de mis amigos cómo fueron los años en los que conseguimos cambiar España.

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