Galicia debe prerararse para combatir la Nomofobia

Publicado por o día 20/03/2018 na sección de Galicia,Salud

Galicia debe prerararse para combatir la Nomofobia

Quizá la palabra nomofobia, por sí sola, no signifique nada. Pero seguro que su significado se comprende perfectamente cuando se explica que es la adicción al teléfono móvil, ese miedo irracional a salir de casa y no llevarlo encima. Los psicólogos comparan la ansiedad que las personas pueden sufrir cuando no llevan el móvil encima con el síndrome o pérdida de control que se tiene cuando se es adicto a algunas sustancias. Algunos de los síntomas que pueden padecer las personas con mayor adicción al teléfono son, además de la sensación de ansiedad, pensamientos obsesivo compulsivos, dolor de cabeza, dolor de estómago y taquicardias. Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad Rovira i Virgili señala que aquellos que prefieren relacionarse con el móvil antes que hacerlo de cualquier otra forma, son personas con una baja autoestima, encerrándose en sí mismas y perdiendo herramientas para desenvolverse con soltura en situaciones cotidianas, como podría ser en una entrevista de trabajo.

Cada vez más, la dependencia al móvil hace mella entre sus usuarios y, junto a esta adicción, aparecen adicciones al resto de nuevas tecnologías. Tal es el crecimiento de este problema en nuestra sociedad que, por primera vez en este 2018, el Ministerio de Sanidad ha incluido las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones, para que todas las comunidades estén preparadas para combatirlas. En este sentido, nos sirve como ejemplo la actitud de Proyecto Hombre, organización contra la drogodependencia que, desde hace 4 años, ha incluido en su programa la adicción a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y que ha pasado en 3 años de 3 pacientes a 51. Sin embargo, aún queda un largo camino para que esta adicción sea reconocida por una amplia representación de la sociedad. La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha incluido para el 2018 la adicción a los videojuedos que, aunque es un paso significativo hacia la buena dirección, aún queda mucha información que recoger para que se tenga en consideración otras adicciones, por ejemplo, a las redes sociales, principales causantes de la nomofobia.

Los usuarios más jóvenes tienen mayor posibilidades de convertirse en adictos a las nuevas tecnologías, en parte, porque son los usuarios que más contacto tienen con ellas y que mejor saben usarlas. Según datos de la ONG Protégeles, colaboradora con la Comisión Europea, el 21,3% de los jóvenes está en riesgo de ser adicto a las nuevas tecnologías y el 15% ya lo estaría siendo, lo que les está impidiendo, en esta época tan importante de su desarrollo, el poder construir relaciones fructíferas para el futuro. Pero es que, además, la posibilidad de tener una ventana abierta al mundo gracias a todo lo que les ofrece internet, les permite acceder a contenidos y formas de vida que no les pertenecen ni por edad, ni por la aún débil definición de su personalidad, lo que les puede traer dificultades para lograr el total desarrollo psicológico que se debe alcanzar en la adolescencia.

Para poder ayudar a los más jóvenes, más susceptibles a padecer una adicción a las tecnologías, se están realizando propuestas innovadoras que son pioneras en la lucha contra la dependencia tecnológica de los jóvenes. Uno de estos proyectos pioneros, es el que ha llevado a cabo un centro escolar de Lugo tras comprobar que muchos jóvenes estaban cansados y se dormían en clase tras haber pasado hasta altas horas de la mañana delante del móvil. La propuesta se llama Dieta Dixital e incluía el compromiso de padres, profesores y alumnos para restringir el uso del móvil con la prohibición de llevarlo a clase y con la limitación, en casa, de 45 minutos diarios de uso y de hora y media los fines de semana.

Sin embargo, no debemos olvidar que estos jóvenes son nativos digitales y que el uso de las tecnologías han formado parte de su día a día desde el principio de sus vidas, por lo que no podemos estigmatizarlo sin ser conscientes de sus ventajas. Los juegos de móvil han favorecido el acceso a todo tipo de ocio a personas que lo tenían limitado, además de estimular la coordinación óculo-manual y ayudar al desarrollo de la atención y la percepción visual, además de permitir el aprendizaje de forma lúdica. Las redes sociales han ayudado a poder mantener relaciones sociales a distancia que, de otra forma, se hubieran debilitado y han ampliado el acceso a la información, permitiendo el estar más conectados y el ser más conscientes de lo que está pasando a nuestro alrededor. Para poder diferenciarlo, un comportamiento adictivo, por ejemplo, sería cuando no se puede desatender una conversación vía móvil, a pesar de estar con otra persona presente, o cuando es imposible desprenderse del móvil incluso en los lugares donde hay dificil conexión.

Aunque la gente más joven puede tener un mayor riesgo a sufrir adicción a las tecnologías, ninguna edad se salva de poder padecer nomofobia. Parte de la ansiedad que puede provocar el no estar conectados con el exterior, a través de las redes sociales, la provoca  el temido FOMO, palabra compuesta por las siglas en inglés del ‘miedo a perderse algo’ (fear of missing out). El FOMO sería la versión moderna del sentirse excluido, eso que siempre ha pasado en todas las épocas y que ahora se agrava por la posibilidad de estar en contacto con una mayor cantidad de información. Esto provoca una necesidad excesiva de ser conocedores de lo que está pasando ‘por ahí’. Las redes sociales han sustituido a las antiguas relaciones físicas, donde el miedo a no ser tenido en cuenta era uno de los peores.

La Xunta de Galicia tendrá que tomar nota de la nueva inclusión de las tecnologías como adicción que ha realizado el Ministerio de Sanidad, para estar preparado y tener las herramientas suficientes para combatirlo. Y es que, aunque el último Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente  señala que los gallegos son los segundos menos adictos al móvil de España solo por detrás de los baleares, es cierto que la investigación señala que hay un 20% que considera que tiene adicción a estos dispositivos y que el número de adictos ha aumentado en 10 puntos porcentuales en tan solo un año.