El turismo de la naturaleza se vuelve más respetuoso

Publicado por o día 23/10/2019 na sección de Medio Ambiente,Turismo

El turismo de la naturaleza se vuelve más respetuoso

La sociedad en su conjunto es cada día más consciente de los beneficios físicos y psicológicos que ofrece el contacto con la naturaleza. En estos momentos en los que hay un resurgir del cuidado y del respeto por el medioambiente, cuando nacen nuevos proyectos y formas para disfrutar y cuidar al mismo tiempo de los entornos naturales es cuando debemos preguntarnos qué se puede hacer por mantener el equilibrio natural.

El turismo ecológicamente responsable se abre un hueco en los modelos turísticos y agencias promotoras de todo el mundo. La demanda crece y el mercado ofrece. Y es que el problema medioambiental que azota al planeta Tierra ha despertado el interés no solo por conocer los espacios protegidos y mejor conservados, sino por hacer algo que los mantenga en ese estado.

Disfrutar de la naturaleza consiste en visitarla, recorrerla, observarla, pero también en dejarla igual o mejor que como la encontramos al llegar. El turista de hoy, quiere ver la naturaleza con menos basura, con el menor intervencionismo posible de los seres humanos, observar sin trasformar es la máxima que se debe cumplir en todos los casos.

Una nueva forma de disfrutar de la naturaleza

En estos días de preocupación, de comprobar cómo diariamente los bosques y selvas retroceden en extensión por la implantación de monocultivos, incendios forestales o por la cría de ganado, crece el número de personas concienciadas que quieren recuperar un contacto más íntimo y personal con los entornos naturales.

Los naturalistas lo tienen claro, la mejor forma de disfrutar de la naturaleza es con la mirada, con la observación y la mínima intervención sobre los espacios y ecosistemas. Lo importante se encuentra en las sensaciones que aporta lo que rodea a las personas que se internan en senderos hacia el bosque. La experiencia de caminar por las laderas de las montañas o descansar en sus cimas nevadas. La contemplación sin pretensiones, sin intenciones, solo el dejarse llevar por la maravilla que significa estar frente a algo que ha necesitado de miles de millones de años para estar ahí.

Arriba o abajo y a los lados. Una vez que el aventurero se interna en un entorno natural, la observación se puede realizar con la mirada en todo lo que le rodea, pero también con los sutiles aromas que flotan en libertad, los leves chasquidos que dan ritmo al silencio, lo que se siente por cada poro de la piel al percibir los cambios de temperatura, la brisa que mueve las hojas de los árboles y acaricia el rostro después.

Formar parte del entorno, sin perturbarlo, sin desprender aromas ni humos, acompañando los sonidos apagados, tocando, pero sin dañar, solo con el objetivo de sentir… Intentar, en definitiva, volver a conectar con aquella parte animal que todavía pervive en el interior de cada uno.

Observar desde la distancia

Pero también se puede observar la naturaleza desde la seguridad de la distancia, sin tener que dar largas caminatas o subir por peligrosas pendientes. En ocasiones, lo verdaderamente interesante se encuentra demasiado lejos, inalcanzable. Cuando no se quiere abandonar la comodidad de un buen puesto, un descansadero, un lugar con amplias vistas… es de agradecer contar con uno buenos prismáticos.

La calidad y variedad de los prismáticos pueden variar según el uso que se les quiera dar. El mercado actual ofrece este tipo de productos para la observación de aves, la náutica, el camping, la caza, deportes, conciertos, vigilancia y para la contemplación de los astros.

Observar lo más lejano, los prismáticos astronómicos

Los prismaticos astronomicos están preparados para poder ver el cielo de noche. Con uno de los binoculares astronómicos que se localizan tras este enlace que se acaba de sugerir, se podrán ver perfectamente las constelaciones y otros cuerpos espaciales.

Para que se puedan observar estos objetos tan lejanos debe tenerse muy presente el número de aumentos y el diámetro. En este sentido, hay que saber que cuanto mayor sea el diámetro, mayor cantidad de luz será capaz de captar el binocular o prismático, algo que es fundamental en estos aparatos especializados en la observación astronómica.

Otro elemento a tener en cuenta para realizar una buena decisión de compra ha de ser el diámetro de la pupila que se mide en milímetros. Este factor también determina el grado de luminosidad que llegará a los ojos del observador. Las medidas ideales para estos prismáticos son de 10×40, 20×50 o 25×75.

Por último, también es importante valorar el peso y el tamaño, pues de esto dependerá el tiempo y la fiabilidad de la observación. A mayor peso y tamaño, la estabilidad en la observación se pierde, el observador se cansa antes o es necesario adquirir como complemento un trípode. Aunque, lógicamente, cuantos más grandes y pesados sean, mayor será el diámetro y, por tanto, la iluminación, es decir, la calidad de la observación será mucho mejor.