¿Por qué es tan alta la volatilidad de las criptomonedas?

Por o 15/07/2019 | Sección: Economía
¿Por qué es tan alta la volatilidad de las criptomonedas?
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Si por algo se caracteriza la cotización de las criptomonedas es por la extremadamente alta volatilidad de su precio. Desde su nacimiento allá por el lejano 2010, las criptomonedas, con el BTC a la cabeza, han experimentado un crecimiento de su capitalización espectacular y con ello el valor de cada token, de hecho, el precio actual del bitcoin frente al dólar es de casi 12.500 USD, y, sin embargo, cuando nació apenas valía unos céntimos.

Entonces ¿Cuáles son los principales factores que han ido influyendo en su precio a lo largo del tiempo?

La sensibilidad del mercado

Como cualquier otro valor financiero las criptomonedas suben y bajan al albur de cómo se siente en un momento determinado la comunidad de inversores.

En tiempos de burbuja el sentimiento generalizado es de optimismo, si un valor comienza a crecer suele crear sinergias positivas que hagan que más y más gente quiera adquirir ese activo, bien para especular o bien como forma de ahorro a largo plazo. Esto evidentemente hace que el precio de dicho activo crezca, lo cual actúa como catalizador para que más inversores empiecen a codiciarlo y su precio siga subiendo.

El problema de las burbujas es que tienen la mala costumbre de estallar, y si nos coge en el momento en el que el alza de los precios alcanza su cénit habremos invertido mucho dinero en un activo que rápidamente pierde valor, con lo cual perderemos lo invertido, y en el peor de los casos incluso estaremos endeudados si en vez de ahorros lo que hemos gastado es crédito que la entidad prestadora evidentemente querrá recuperar.

Por ello el inversor que triunfa es el que, entre otros muchos factores, consigue abstraerse del estado de ánimo general, no dejándose llevar por la euforia ni hundirse por el pesimismo, sino sabiendo leer el momento del ciclo económico en que nos encontramos y aprovechándolo para adquirir o deshacerse de los activos y por supuesto no dejando que le pille el, por otra parte inevitable, estallido de la burbuja de turno.

Las importantes diferencias entre criptomonedas

Desde luego no solo existen BTC y ETH, pero al ser las que más masa monetaria concentran vamos a hacer una pequeña comparación entre ambas para ver sus diferencias. Mientras en BTC el fin de la cadena de bloques es conocer y seguir la propiedad del token, en Ethereum se incorporan los contratos inteligentes, los cuales permiten firmar acuerdos con cualquier persona del mundo sin necesidad de fiadores, ya que solo entran en vigor cuando se cumplen las cláusulas previamente pactadas.

Otra importante diferencia es que BTC es finito y ETH infinito, como nuestro dinero, de modo que es más sensible a la inflación, y, evidentemente, a devaluarse exactamente igual que el dinero fiduciario.

Las regulaciones

Si a algo es alérgico el dinero es al caos. Por ello un país con seguridad jurídica y unas normas claras siempre tendrá un crecimiento solvente a lo largo del tiempo, mientras que otros escenarios en los que la necesaria seguridad jurídica no esté garantizada por los organismos encargados de regular la economía y aplicar las leyes espantarán sin remedio a los inversores.

Pero ¿qué ocurre con un mercado que ha nacido con una clara aspiración de descentralización? Bueno, descentralización no es sinónimo de entropía, y al estar basadas las criptomonedas en la tecnología del blockchain, una tecnología a día de hoy imposible de hackear (ya que su estructura permite que toda la comunidad vigile de forma constante cada movimiento), nos garantiza que nuestros valiosos bitcoins no podrán ser robados ni alterados de ninguna manera. Esto, evidentemente, nos aporta confianza sin necesidad del respaldo de un banco central, como necesita el dinero fiduciario que es, con mucha diferencia, el activo más utilizado en cualquier intercambio a día de hoy.

La montaña rusa

Bien, tenemos la seguridad de que nuestros BTC no van a perder su valor por culpa del ataque de un hacker, pero sin embargo aumenta su valor y se devalúa a una velocidad solo superada por el dinero que emiten estados fallidos.

En esto tiene muchísimo que ver el estado de ánimo de los inversores, como ya hemos dicho anteriormente. Actualmente bitcoin vive un evidente ciclo alcista, ha pasado de 3.500 USD por token a comienzo del presente año a los 12.500 USD por token a julio del 2019, dicho de otro modo, ha aumentado su valor casi un 300% en apenas 6 meses, pero los expertos no se ponen de acuerdo en que fue lo que originó la vertiginosa subida, unos lo achacan a la adquisición masiva por parte de un misterioso comprador, otros, como Alex Preukschat, el coordinador de Blockchain España, lo achaca simplemente a la naturaleza intrínseca de las criptomonedas.

Sea como fuere BTC y sus hermanas menores tienen una más que bien establecida comunidad de amantes y detractores, y si de algo podemos estar seguros es de que seguirá dando que hablar durante mucho tiempo, ya sea porque ha subido como vaticinaban sus defensores o porque ha bajado como ya predijeron sus detractores.

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